La mejor alimentación para el adulto mayor

Written by tercera edad on January 21st, 2012 in Adulto Mayor.

.

La mejor alimentación para el adulto mayor

Durante esta etapa de la vida, muchos cambios se dan en el organismo, el cual necesita algunos cuidados extras.

La atención con la dieta, que debe suplir todas las necesidades de los adultos mayores, es una de las prioridades, ya que de esta forma se evitan múltiples enfermedades, trastornos e inconvenientes como la desnutrición.

Balance

Alfredo Matos, especialista en nutrición, señala que la alimentación debe cuidarse desde la niñez, esto incluye comer suficientes cantidades, porciones completas de los diferentes grupos de alimentos y, en general, lo adecuado para cada tipo de persona, según sus características y condiciones físicas.

A medida que pasa el tiempo, el individuo debe ser mucho más estricto con lo que ingiere, sobre todo porque hay factores extra que hacen necesario este ajuste. Por ejemplo, la pérdida de dientes, la disminución del apetito debido al envejecimiento y la pérdida de masa muscular y ósea llevan a las personas mayores a una debilidad progresiva.

El especialista explica que la ingesta de proteínas es fundamental durante esta época de la vida porque de esta manera se asegura que el cuerpo siga formando las sustancias necesarias para su correcto funcionamiento. A la dieta hay que añadirle antioxidantes que controlen los daños en las estructuras celulares.

Las bebidas

Según Matos, una adecuada hidratación es esencial para mantener una buena salud.

La falta de agua en el organismo puede generar deshidratación, problema que provoca caídas, infección del tracto urinario, enfermedades dentales, trastornos broncopulmonares, cálculos renales y deterioro de la función cognitiva.

Tenga en cuenta que la mejor forma de mantener el cuerpo bien hidratado es bebiendo agua, jugos, refrescos, leche, café o té, pero también comiendo una variedad de frutas.

lahora.com.ec

.

.


.
Los problemas económicos podrían llevar a algunas personas mayores a fumar y beber más

Los hombres y los que tenían menos educación tenían una mayor tendencia, halla un estudio

Algunos adultos mayores podrían recurrir al alcohol o los cigarrillos como forma de afrontar el estrés financiero, sobre todo los hombres y las personas con menos educación, sugiere un estudio reciente.

En el estudio, investigadores encuestaron a 2,300 estadounidenses mayores periódicamente entre 1992 y 2006, y hallaron que 16 por ciento reportaban tener una creciente carga financiera en ese periodo, 3 por ciento reportaron aumentos en el consumo empedernido de alcohol (más de 30 bebidas al mes) y 1 por ciento afirmó haber comenzado a fumar más.

Los participantes más jóvenes del estudio tenían 65 años cuando éste comenzó.

Los hombres mayores que se enfrentaban a un creciente estrés financiero tenían 30 por ciento más probabilidades de comenzar a beber de forma empedernida que los que tenían estabilidad económica. El aumento en el riesgo fue similar entre los adultos mayores con unos niveles más bajos de educación, en comparación con los que tenían más educación.

Las mujeres mayores y los adultos mayores con niveles más altos de educación tendían a reducir su consumo de alcohol cuando se hallaban en problemas financieros, según un estudio que aparece en la edición de noviembre de la revista Journal of Studies on Alcohol and Drugs.

Los hallazgos en realidad no demuestran que los problemas financieros fueran el motivo del cambio en los hábitos de consumo de tabaco y alcohol, pero se sabe que algunas personas usan el alcohol y el tabaco como forma de afrontar el estrés, anotó el investigador líder Benjamin A. Shaw, de la Universidad Estatal de Nueva York, en Albany.

“Cuando hay un factor estresante que no es muy controlable, las personas podrían enfocarse en algo para ayudarles a controlar su respuesta emocional a éste”, comentó en un comunicado de prensa de la revista.

Los problemas financieros podrían ser particularmente estresantes para los adultos mayores, añadió Shaw.

“Ya no están en la fuerza laboral, y quizás sientan que tienen menos tiempo para recuperarse o un menor control general sobre su situación financiera”, explicó.

healthfinder.gov

.

.

Relacionan el peso adicional con piernas más débiles en las mujeres mayores

Las mayores con más peso tenían menos potencia en las piernas en comparación con sus contrapartes más delgadas, según un estudio

Las mujeres mayores con sobrepeso tienen más o menos la misma potencia y fuerza en sus piernas que las mujeres con un peso normal. Pero cuando la fortaleza y potencia de sus piernas se evaluó en relación con su peso, las mujeres mayores con sobrepeso tuvieron un rendimiento mucho peor que las de peso normal, halló un estudio reciente.

El hallazgo desafía la creencia de que las personas mayores delgadas son más propensas a volverse discapacitadas debido a la pérdida de masa corporal, según investigadores de la Universidad de Nueva Hampshire.

En vez de ello, sugieren los autores del estudio, cargar con todo ese peso adicional hace que con el tiempo caminar y realizar actividades de la vida cotidiana que protegen de la discapacidad sea más difícil.

Dos tercios de los estadounidenses tienen sobrepeso o son obesos, y se espera que el número de personas mayores se duplique para 2030, lo que significa que una gran parte de la población podría estar en riesgo de discapacidad debido a la pérdida de masa muscular, apuntó en un comunicado de prensa de la universidad el autor líder Dain LaRoche, profesor asistente de quinesiología.

En comparación con las mujeres de peso normal, las que tenían sobrepeso tenían una proporción entre la fuerza muscular y el peso 24 por ciento más baja, una proporción entre la potencia de las piernas y el peso 38 por ciento más baja, y caminaban 20 por ciento más lentamente, hallaron los investigadores.

“Todo apuntó al hecho de que la grasa adicional que estas personas cargaban realmente limitaba su movilidad”, dijo LaRoche en el comunicado de prensa. “Tener un peso corporal normal permite realizar las actividades cotidianas y vivir independientemente por más tiempo”.

Señala que los hallazgos, que aparecen en la edición de octubre de la revista Journal of Electromyography and Kinesiology, sugieren que los adultos de peso normal deben intentar mantener su peso y fuerza a medida que envejecen.

Los adultos mayores con sobrepeso pueden mejorar la proporción entre fuerza y peso al aumentar la fuerza o perder peso, añadió LaRoche.

healthfinder.gov

Perros: Imágenes & Informacion

.

.

Tener sobrepeso puede recortar años de las vidas de los adultos mayores

El exceso de peso, que antes se pensaba protegía a los mayores de las enfermedades, emerge como un riesgo de salud en un estudio reciente

Las personas mayores con grasa corporal adicional podrían no vivir tanto como las que mantienen un peso normal, según un estudio reciente que contradice investigaciones anteriores.

Al seguir a los adultos mayores por un periodo extendido y tomar en cuenta cambios en su peso, los investigadores hallaron que un mayor índice de masa corporal (IMC, una relación entre la estatura y el peso) se asociaba con una menor esperanza de vida.

“Tuvimos una oportunidad única de dar seguimiento durante 29 años a una cohorte a la que también se siguió para los resultados de mortalidad”, apuntó al autor líder del estudio Pramil N. Singh, profesor asociado de la Facultad de salud pública de la Universidad de Loma Linda, en un comunicado de prensa de la universidad. “Durante este largo periodo, obtuvimos medidas múltiples del peso corporal, lo que proveyó una evaluación más precisa”.

Para el estudio, que aparece en una edición reciente de la revista Journal of the American Geriatrics Society, los investigadores examinaron a 6,030 adultos sanos que nunca habían fumado. Hallaron que los hombres mayores de 75 años con un IMC superior a 22.3 vivían casi cuatro años menos que los que tenían un IMC más bajo.

De forma similar, las mujeres mayores de 75 con un IMC superior a 27.4 vivían alrededor de dos años menos que las mujeres de su edad que tenían un peso normal.

Un IMC de 18.5 a 24.9 es considerado como peso normal. Se considera que alguien que tiene un IMC de 25 a 29.9 tiene sobrepeso, y un IMC a partir de 30 se considera como obesidad.

Sin embargo, el estudio señaló que los efectos negativos del exceso de peso se presentan con distintos IMC en hombres y mujeres. Los hombres experimentaron un mayor riesgo de muerte a partir de un IMC de 22.3, mientras que ese riesgo no apareció en las mujeres hasta que tenían un IMC de 27.4.

Los autores del estudio sugirieron que esta diferencia podría deberse a que la grasa corporal en las mujeres postmenopáusicas es la principal fuente de estrógeno, que podría ayudar a protegerlas de la enfermedad cardiaca y las fracturas de cadera.

Esos hallazgos contradicen a estudios previos que concluyeron que las personas mayores con sobrepeso vivían más que sus pares más delgados. Los autores del estudio actual dijeron que los hallazgos previos estaban limitados porque no tomaban en cuenta los cambios en el peso de los participantes durante un periodo adecuado de tiempo, ni consideraban cómo esas fluctuaciones en el peso podrían afectar su esperanza de vida.

“Esto sugiere que los individuos mayores de peso normal deben seguir manteniendo su peso”, señaló Singh.

Los autores dijeron que se necesita investigación adicional para explorar cómo los patrones de estilo de vida ayudan a las personas a mantener un peso corporal sano durante varios años.

healthfinder.gov

.

.


.
Unos sensores móviles rastrean la salud de las personas mayores en una prueba piloto

Un pequeño estudio halló que la tecnología es útil para monitorizar la conducta y la salud física

Por Maureen Salamon – Reportero de Healthday

Un pequeño estudio piloto de sensores inalámbricos móviles usado por un grupo de jubilados sugiere que la tecnología podría resultar útil para detectar cambios significativos en la salud de las personas mayores, informan investigadores del Colegio Universitario Dartmouth.

Ocho residentes mayores de una comunidad de atención continua, cuya edad promedio era de 85 años, usaron los sensores de dos pulgadas montados en la cintura durante diez día, mientras los dispositivos medían de forma continua factores como el tiempo que pasaban caminando, sentados, de pie y hablando con otras personas. Con frecuencia, esas conductas cotidianas reflejan la salud física y psicológica, y potencialmente predicen problemas de salud como la depresión o la demencia, señaló el autor del estudio, el Dr. Ethan M. Berke.

Los hombres pasaron el 21.3 por ciento de su tiempo caminando y 64.4 por ciento inmóviles, según el estudio, mientras que las mujeres pasaron 20.7 por ciento de su tiempo caminando y 62 por ciento inmóviles. El tiempo que pasaban hablando con otras personas se relacionó con las puntuaciones de salud mental e interacción social, que se compararon con las respuestas de los participantes a cuatro cuestionarios establecidos sobre la salud, la actividad física, la depresión y las amistades.

Los datos de los sensores del estudio se correlacionaron firmemente con los resultados de los cuatro cuestionarios, hallaron los investigadores.

“Es fácil imaginar que otras poblaciones usan esto”, apuntó Berke, director del Centro de Investigación sobre la Prevención del Instituto de Políticas Sanitarias y Práctica Clínica de la Dartmouth en Lebanon, New Hampshire. “Nuestra capacidad de medir y comprender las conductas… se ha correlacionado con medidas establecidas. Ciertamente necesitamos estudios mucho más grandes y robustos para ver si estos [resultados] se correlacionan tan potentemente”.

El estudio aparece en la edición de julio y agosto de la revista Annals of Family Medicine.

Aunque el sensor usado en el estudio es un dispositivo independiente, la mayoría de teléfonos inteligentes podrían ser preparados para detectar la actividad física y pistas mentales, apuntó Berke. Los datos resultantes podrían potencialmente vincularse con los expedientes de salud electrónicos de los pacientes, dando a los profesionales médicos una fuente de información objetiva sobre el paciente, añadió.

Esta información objetiva eliminaría los problemas de sesgo y memoria que las personas pueden presentar al contestar encuestas o informar sobre sus propias actividades, dijo Berke.

“Lo que más escuchamos de los participantes no fue que el dispositivo fuese difícil de usar, sino lo inconveniente y difícil que era completar las encuestas. Pero no podemos sacar muchas conclusiones al respecto. Creo que se muestra promisorio… pero en este momento decir que es mejor que las encuestas es demasiado”, añadió.

La Dra. Gisele Wolf-Klein, directora de educación geriátrica del Sistema de Salud Judío North Shore-Long Island, concurrió con la evaluación de Berke y dijo que le preocupaba que el pequeño tamaño del estudio dificultara realizar recomendaciones sobre el uso de los sensores.

“Creo que es una tecnología interesante para ver qué tipo de factores podrían influir en la calidad general de vida”, apuntó. “Ciertamente cuestionaría su intento… pero no estoy seguro de que se podría interpretar estadísticamente a partir de este número tan pequeño”.

healthfinder.gov

.

.

Cómo prevenir y detectar la desnutrición en los adultos mayores

Se recomienda reforzar la dieta con alimentos saludables, ricos en proteínas y carbohidratos

Debido al deterioro de las funciones fisiológicas, a los cambios psicológicos (depresión) y a los frecuentes problemas de salud que acompañan a la vejez, el riesgo de desnutrición en el adulto mayor se incrementa considerablemente, explica Fiorella López Lema, nutricionista de la Clínica Internacional.

La desnutrición es un trastorno producido por el desequilibrio entre el aporte de nutrientes (proteínas, grasas, hidratos de carbono o azúcares, vitaminas y minerales) y las necesidades del organismo, que está motivado por múltiples factores: “alimentación inapropiada o como consecuencia de alguna enfermedad subyacente”, señala López.

Otro problema que condiciona la alimentación es la dentadura, ya que los adultos mayores dejan de ingerir proteínas como la carne porque son más duras de masticar y las sustituyen por carbohidratos simples (harinas y fideos) y no carbohidratos tipo granos, que es lo indicado.

Algunos signos de que el adulto mayor no está bien nutrido son: notoria pérdida de peso, de masa muscular y de tejido adiposo, palidez, piel seca y escamosa, fisuras en los labios, erupciones en la lengua, espasmos en manos y pies, cansancio, somnolencia, y en ocasiones depresión.

Sin embargo, para López, la deficiente nutrición puede superarse si se mejora los aportes de proteínas, fibras, carbohidratos y grasas con el consumo de alimentos fáciles de masticar y digerir. Así por ejemplo, una opción ideal es el consumo de pescado ya que es una carne suave y contiene omega 3, que además de sus propiedades cardiovasculares, ayuda a aliviar algunos problemas como la depresión.

Aunque la necesidad energética es menor que cuando se era joven, se recomienda que la ingesta de proteínas en los adultos mayores se mantenga en los mismos niveles que en años anteriores.

PARA TENER EN CUENTA

El primer paso frente a la desnutrición en los adultos mayores es el tratamiento de las enfermedades subyacentes. La alimentación puede ser reforzada con algún suplemento nutricional. Revise frecuentemente el estado de los dientes o de la prótesis dental del paciente.

elcomercio.pe

.

Claves para la salud bucal del adulto mayor

Written by tercera edad on June 4th, 2011 in Adulto Mayor.

.

Claves para la salud bucal del adulto mayor

Especialistas del Ministerio de Salud, recomendaron el auto cuidado como medio para mantener la integridad de la cavidad bucal y una visita al médico odontólogo cada seis meses.

El adulto mayor puede presentar muchas enfermedades bucales como por ejemplo las caries, la enfermedad periodontal e inclusive el cáncer oral, siendo la más destacada la enfermedad periodontal, cuya infección ataca las encías y el hueso que mantiene sus dientes en su lugar.

En ese sentido especialistas del Ministerio de Salud, recomendaron el auto cuidado como medio para mantener la integridad de la cavidad bucal y una visita al médico odontólogo cada seis meses.

Asimismo, reforzar las técnicas de higiene bucal que incluyen el uso del cepillo dental con cerdas suaves, pastas dentales con fluoruros, el uso del hilo dental y los enjuagues bucales que son muy recomendables cuando se trata del auto cuidado del adulto mayor.

Por otro lado, los especialistas resaltaron que el adulto mayor de por sí, sufre muchos cambios que le ocasionan muchas molestias. Estos cambios pueden ser la pérdida de hueso alveolar, la movilidad dental, disminución del gusto, los cuales provocan la disminución del apetito y en consecuencia la baja de peso e inclusive anemias.

Detallaron que los lugares más comunes en los que se desarrolla el cáncer oral son la lengua, los labios y el piso de la boca. El uso de tabaco, especialmente combinado con el alcohol, es la causa principal de este tipo de cáncer. El cáncer oral suele comenzar en forma de una mancha o ampolla pequeña e inadvertida, blanca o roja, en cualquier lugar de la boca.

En cuanto al uso de las prótesis dentales, el adulto mayor debe comer pequeñas cantidades de alimentos blandos, en forma de pequeños bocados y masticando bien. Durante este periodo no son recomendables los alimentos duros o pegajosos.

Asimismo, debe limpiar la prótesis o cepillarla tres veces al día después del desayuno, almuerzo y comida con un champú o jabón de mano, y evitar el uso de pasta dental o detergente para luego frotar meticulosamente con un cepillo y enjuagar con agua a chorro.

rpp.com.pe

Fotos de Colección

.

.

La combinación de dieta y ejercicio parece funcionar mejor para los adultos mayores obesos

Hacer ambas cosas ayuda a perder peso y aumenta el vigor, pero el ejercicio por sí mismo no es suficiente para perder peso, según un estudio

Por Randy Dotinga
Reportera de Healthday

MIÉRCOLES, 30 de marzo (HealthDay News/HolaDoctor) — Una combinación de dieta y ejercicio puede ayudar a los adultos mayores obesos a mantenerse en forma mucho mejor que con una sola de las dos estrategias, según informaron los investigadores el miércoles.

El hallazgo podría sonar obvio, pero el autor líder del nuevo estudio aseguró que anteriormente no se había comprobado entre los mayores de 65.

De hecho, a algunos médicos les preocupa recomendar cambios en la dieta y ejercicio a las personas de mayor edad por temor a que esa pérdida de peso les haga perder masa muscular y ósea, lo que incrementaría su fragilidad, según el geriatra Dr. Dennis T. Villareal, cuyo estudio aparece publicado en la edición del 31 de marzo de la New England Journal of Medicine.

Sin embargo, los hallazgos sugieren que las personas de mayor edad, con aprobación de un médico, deben combinar la dieta y la gestión del peso “para mejorar su función física y calidad de vida, además de retrasar su necesidad de ser institucionalizados”, aseguró Villareal.

Al menos el 20 por ciento de los adultos mayores son obesos, un paso por encima de tener simplemente algo de exceso de peso, cifra que aumentará con el envejecimiento de los nacidos después de la Segunda Guerra Mundial, agregó Villareal. Actualmente es jefe de geriatría del Centro Médico de VA de Nuevo México, aunque comenzó la investigación cuando estaba en la Facultad de medicina de la Universidad de Washington en San Luis.

En el ensayo de un año, Villareal y sus colegas le dieron seguimiento a la salud de 93 personas obesas de 65 años o mayores. Los participantes fueron asignados a uno de cuatro grupos: Algunos participaron en una rutina de ejercicios de noventa minutos (que incluía estiramiento, actividad aeróbica y entrenamiento en máquinas con pesas) tres veces a la semana. Otros redujeron sus dietas en entre 500 y 700 calorías diarias, más o menos el equivalente a un par de porciones de cereal bajo en azúcar con leche descremada. El tercer grupo hizo dieta y ejercicio, mientras que el cuarto, como control, no participó en ninguno de los programas.

Los que hicieron dieta y ejercicio lograron los mejores resultados y perdieron el nueve por ciento de su peso sin perder masa corporal magra, incrementaron su consumo de oxígeno y mejoraron su fuerza y su equilibrio. El grupo de solo dieta perdió el diez por ciento de su peso, pero no logró mejorías físicas similares.

Además, el grupo de ejercicio, junto con el grupo de control, no perdió peso.

No sorprende que los que solo hicieron ejercicio no perdieran peso, señaló VIllareal. “Existe el mito de que el ejercicio funciona para perder peso”, dijo, y agregó que debe ser intenso para que así sea.

En general, los investigadores informaron en su estudio que la dieta o el ejercicio por sí mismos sí mejoraron la función física en cerca de 12 y 15 por ciento, respectivamente. Pero combinarlos mejoró el desempeño físico general en 21 por ciento.

Eso es importante porque “la obesidad exacerba la reducción en la función física relacionada con el envejecimiento, que causa fragilidad, reduce la calidad de vida y causa aumentos en las admisiones a hogares para ancianos”, anotaron en el estudio.

Los hallazgos tienen sentido, aseguró Alice H. Lichtenstein, directora del Laboratorio de nutrición cardiovascular del Centro de Investigación sobre la Nutrición Humana Jean Mayer del USDA de la Universidad de Tuft. “Impresiona que lograran que la gente cumpliera con la dieta y realizara actividad física”, agregó.

healthfinder.gov

.


.
Tener una vida social muy activa podría mantener a raya la discapacidad en los mayores

Un estudio halla que los que participan en actividades son más capaces de seguir cuidando de sí mismos

LUNES, 21 de febrero (HealthDay News/HolaDoctor) — Los adultos mayores que son más activos socialmente tienen menos probabilidades de sufrir de una discapacidad, señalan los investigadores.

El estudio de la Universidad de Rush en Chicago analizó a 954 personas mayores, con una media de edad de 82 años, que no tenían ningún tipo de discapacidad al comienzo del periodo de estudio. Los participantes se sometieron a evaluaciones mentales y físicas anuales y proporcionaron información sobre sus actividades sociales, tales como salir a comer, jugar al bingo, hacer voluntariado, hacer excursiones de un día o de un día para otro y participar en grupos comunitarios.

En comparación con las personas que tenían bajos niveles de actividad social, los que tenían altos niveles de actividad social eran casi el doble de propensos a no tener ninguna discapacidad que supusiera un obstáculo para las actividades de la vida diaria (tales como alimentarse, bañarse, vestirse, usar el baño) y 1.5 veces más propensos a no tener ninguna discapacidad que afectara la movilidad u otras actividades instrumentales de la vida diaria (como usar el teléfono, preparar las comidas y manejar los medicamentos), encontraron los investigadores.

“Se sabe que la actividad social es un componente esencial del envejecimiento saludable, pero ahora tenemos una fuerte evidencia de que también se relaciona con un mejor funcionamiento para la vida diaria y menos discapacidad en la vejez”, señaló el investigador principal James Bryan, estudiante postdoctoral de epidemiología del envejecimiento y la demencia en el Centro Rush para la enfermedad de Alzheimer, en un comunicado de prensa de la universidad.

“Los hallazgos son emocionantes ya que la actividad social es potencialmente un factor de riesgo que puede modificarse para ayudar a los adultos mayores a evitar la carga de la discapacidad”, agregó.

No está claro cómo la actividad social ayuda a prevenir la discapacidad, pero quizá refuerce las redes neuronales y la función musculoesquelética necesaria para mantener la función física, apuntó James.

El estudio aparece en línea como avance de la publicación en la edición impresa de abril de la revista Journal of Gerontology: Medical Sciences.

healthfinder.gov

.

Demencia en el anciano e hidrocefalia

Written by tercera edad on February 13th, 2011 in Adulto Mayor.

.

Demencia en el anciano e hidrocefalia

Dr. José Zanoni Yada – Neurocirujano-neurointervencionista

El tratamiento de la demencia debe ser orientado por neurólogos, psiquiatras, geriatras o internistas. Sin embargo, existen algunos problemas los cuales provocan demencia en el adulto mayor y son competencia del neurocirujano, ya que son operables: la hidrocefalia crónica del adulto y el hematoma subdural crónico.

Antes de hablar de ellos diremos que la demencia es la pérdida de las capacidades intelectuales, incluyendo la memoria, la capacidad de expresarse y comunicarse adecuadamente, de organizar la vida cotidiana y de llevar una vida familiar, laboral y social autónoma. Conduce a un estado de dependencia total y finalmente a la muerte. Constituye un problema de salud pública de primer orden, y va atrás solo después del cáncer y del infarto agudo de miocardio. La demencia en su conjunto afecta a cerca del 5% de las personas de 65 años, incrementándose de forma exponencial según avanza la edad, hasta alcanzar cifras alrededor del 30% a los 85 años, es decir, 3 de cada 10 adultos mayores.

Es preocupante y de esto deriva la necesidad de un diagnóstico precoz, sobre todo cuando existan causas que pueden ser tratadas y corregidas. Cualquiera de nuestros parientes que presente pérdida progresiva de la memoria, confusión, desorientación en el tiempo y el espacio, repetir a cada rato la misma pregunta, perder las cosas, dejarlas o esconderlas en lugares poco usuales, mostrar agitación, inquietud, depresión o nerviosismo, todos son síntomas motivo de consulta con un especialista.

Las causas generales de la demencia son: degenerativas como el Alzheimer, vasculares como en la enfermedad multi-infarto cerebral, infecciosas como la neurosífilis. Pero hay otros problemas que pueden causarla y deben buscarse inicialmente, tales como: hipo o hipertiroidismo, déficit de vitamina B12, insuficiencia hepática o renal y alcoholismo.

Finalmente hablaremos de dos entidades que pueden provocar demencia y si se identifican precozmente pueden ser curadas. La primera es la hidrocefalia crónica del adulto, conocida también como hidrocefalia normotensiva.

En el centro del cerebro existen cavidades llenas de líquido llamadas ventrículos, este líquido normalmente circula dentro y alrededor del cerebro para ser reabsorbido. Cuando este drenaje normal del líquido se obstruye provoca dilatación o aumento del tamaño de los ventrículos y lo que se conoce como hidrocefalia.

Por características propias del adulto mayor esta hidrocefalia provoca tres síntomas fundamentales: incontinencia urinaria, es decir, el anciano moja la cama, trastornos de la marcha, con pérdida progresiva de la autonomía para caminar y finalmente demencia. La segunda enfermedad es conocida como hematoma subdural y no es más que un sangramiento alrededor del cerebro provocado en los ancianos a veces por un golpe leve o caerse de la cama. Esto se da sobre todo en pacientes que están medicados con aspirina o anticoagulantes sanguíneos. En ellos el evento pasa desapercibido y meses después la compresión que provoca ese coágulo o hematoma en el cerebro lleva al paciente a un deterioro drástico de las funciones cerebrales y demencia. Ambas enfermedades pueden ser descubiertas con una tomografía o resonancia cerebral para luego ser operadas pudiendo restaurar completamente la calidad de vida de nuestro ser querido.

laprensagrafica.com

.



Site Navigation