Ejercicio y Alzheimer
Un experimento realizado con ratones de laboratorio permite demostrar que el ejercicio ayuda a eliminar las placas beta-amiloide causantes del deterioro cognitivo en las personas con Alzheimer NUEVA YORK (HealthDay News).— Según un nuevo estudio en ratones, el ejercicio podría prevenir los dañinos cambios en el cerebro que se asocian con la enfermedad de Alzheimer, disminuyendo así el riesgo de desarrollar la condición. El ejercicio también parece aumentar el ritmo de aprendizaje entre ratones criados para tener Alzheimer.
En el estudio, cuyos descubrimientos aparecen en la edición del 27 de abril de The Journal of Neuroscience, los investigadores mostraron que el ejercicio a largo plazo disminuía el nivel de partículas de proteína beta-amiloide formadora de placa, que es la característica del Alzheimer.
“Este es el primer estudio en mostrar que el ejercicio es suficiente para disminuir el número de placas en el cerebro, así como un aumento en el índice de aprendizaje”, según Paul A. Adlard, principal investigador y estudiante de posdoctorado en la Universidad de California en Irvine.
El y sus colegas trabajaron con ratones especialmente criados con el gen humano que produce la proteína beta-amiloide.
Cuando los ratones tenían entre cuatro y seis semanas, fueron colocados en jaulas con o sin ruedas de ejercicio. A los que tenían ruedas se les permitió hacer ejercicio un mes o cinco meses, cada vez que quisieran. Los que no tenían ruedas fueron considerados sujetos sedentarios.
Periódicamente se examinaba la capacidad de los animales para aprender colocándolos en un laberinto de agua. Los ratones que habían usado las ruedas durante cinco meses tardaron menos en aprenderse el laberinto que los que no hicieron ejercicio.
Los investigadores dicen que este descubrimiento significaría que el ejercicio puede ayudar a compensar los problemas cognoscitivos y de aprendizaje que sufren los pacientes de Alzheimer.
Pasados cinco meses, los investigadores volvieron a examinar tejidos de los cerebros de ratones que habían hecho ejercicio.
“Esos ratones tuvieron casi 50% menos placa que los ratones que no hicieron ejercicio”.
El doctor Adlard admitió que sigue siendo un misterio la razón para que el ejercicio tenga este efecto.
“Sin embargo, lo estimulante de esto es que está dando validez científica a mucha evidencia anecdótica. Este estudio demuestra que un cambio pequeño en el estilo de vida tiene una base científica para, quizá, poder prevenir la enfermedad de Alzheimer”, indicó.
El doctor David A. Bennett, director del Centro de Enfermedad de Alzheimer Rush en Chicago, califica los descubrimientos como “fascinantes”, y él mismo está realizando estudios con más de 1,000 personas sanas para determinar la forma en la que el estilo de vida afecta el desarrollo de Alzheimer.
“Las personas en el estudio aceptaron donar sus cerebros para que, al morir, podamos medir sus depósitos amiloides”.
http://www.yucatan.com.mx
En el estudio, cuyos descubrimientos aparecen en la edición del 27 de abril de The Journal of Neuroscience, los investigadores mostraron que el ejercicio a largo plazo disminuía el nivel de partículas de proteína beta-amiloide formadora de placa, que es la característica del Alzheimer.
“Este es el primer estudio en mostrar que el ejercicio es suficiente para disminuir el número de placas en el cerebro, así como un aumento en el índice de aprendizaje”, según Paul A. Adlard, principal investigador y estudiante de posdoctorado en la Universidad de California en Irvine.
El y sus colegas trabajaron con ratones especialmente criados con el gen humano que produce la proteína beta-amiloide.
Cuando los ratones tenían entre cuatro y seis semanas, fueron colocados en jaulas con o sin ruedas de ejercicio. A los que tenían ruedas se les permitió hacer ejercicio un mes o cinco meses, cada vez que quisieran. Los que no tenían ruedas fueron considerados sujetos sedentarios.
Periódicamente se examinaba la capacidad de los animales para aprender colocándolos en un laberinto de agua. Los ratones que habían usado las ruedas durante cinco meses tardaron menos en aprenderse el laberinto que los que no hicieron ejercicio.
Los investigadores dicen que este descubrimiento significaría que el ejercicio puede ayudar a compensar los problemas cognoscitivos y de aprendizaje que sufren los pacientes de Alzheimer.
Pasados cinco meses, los investigadores volvieron a examinar tejidos de los cerebros de ratones que habían hecho ejercicio.
“Esos ratones tuvieron casi 50% menos placa que los ratones que no hicieron ejercicio”.
El doctor Adlard admitió que sigue siendo un misterio la razón para que el ejercicio tenga este efecto.
“Sin embargo, lo estimulante de esto es que está dando validez científica a mucha evidencia anecdótica. Este estudio demuestra que un cambio pequeño en el estilo de vida tiene una base científica para, quizá, poder prevenir la enfermedad de Alzheimer”, indicó.
El doctor David A. Bennett, director del Centro de Enfermedad de Alzheimer Rush en Chicago, califica los descubrimientos como “fascinantes”, y él mismo está realizando estudios con más de 1,000 personas sanas para determinar la forma en la que el estilo de vida afecta el desarrollo de Alzheimer.
“Las personas en el estudio aceptaron donar sus cerebros para que, al morir, podamos medir sus depósitos amiloides”.
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