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sábado, septiembre 24, 2005

El ejercicio regular disminuye en un 25 por ciento el dolor de músculos y articulaciones en la tercera edad

El estudio ha sido realizado en una muestra de 866 individuos durante un seguimiento de 14 años


E.P.- Realizar ejercicio de forma regular disminuye en un 25 por ciento el dolor de músculos y articulaciones en la tercera edad, según un estudio de la Universidad de Standford (Estados Unidos) que se publica en la revista Arthritis Research & Therapy.

Los científicos compararon el nivel de dolor de un grupo de corredores y un grupo de individuos de su mismo entorno que actuaron como controles. Los participantes fueron seguidos durante 14 años y tenían en torno a los 65 años cuando comenzó el estudio. Cada año los participantes en el estudio completaban un cuestionario sobre nivel de salud, hábitos de ejercicio y lesiones sufridas.
En total, el estudio incluyó a 866 sujetos: 492 integrantes de una asociación de corredores y 374 controles.

Los resultados muestran que la gran mayoría de los participantes físicamente activos hicieron, entre 355 y 2.119 minutos de ejercicio por semana durante el estudio, mientras que los controles dedicaron al ejercicio un tiempo significativamente menor. Después de ajustar factores de confusión como género, edad, peso y estado de salud, la investigación muestra que el dolor aumentó en ambos grupos a lo largo del tiempo. Pero los integrantes de la asociación experimentaron un 25 por ciento menos de dolor en músculos y articulaciones que los controles.

Según los autores, el ejercicio está asociado con una reducción sustancial y significativa en el dolor, incluso a pesar de que las lesiones por fracturas, un predictor importante de dolor, fueron ligeramente superiores entre los corredores. Los científicos señalan que se necesita más investigación sobre los mecanismos que podrían subyacer en el efecto del ejercicio sobre este tipo de dolores en la tercera edad.

http://www.azprensa.com

 

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viernes, septiembre 16, 2005

La longevidad podría estar asociada al cambio climático

El dióxido de carbono explicaría el espectacular aumento de la esperanza de vida en los últimos 150 años

Desde la Revolución Industrial, la vida humana se ha prolongado de manera inusitada y constante. Año tras año, la esperanza de vida aumenta, sin que los científicos sepan definir muy bien por qué. Avances médicos y la mejora de la calidad de vida podrían ser algunas de las razones. Sin embargo, quizá la contaminación tenga aún reservadas algunas sorpresas: el calor -originado por el calentamiento global- prolonga el tiempo de vida, y el excesivo CO2 en la atmósfera provoca que las plantas produzcan mayor cantidad de algunas sustancias que frenan la acción de radicales libres que se asocian con el envejecimiento.


Por Marta Morales.



Durante los últimos dos siglos ha habido un aumento muy significativo de la temperatura de la Tierra, quizá de consecuencias tan radicales como las de la última glaciación. La cantidad de CO2 presente en la atmósfera, además, ha superado las concentraciones de cualquier otra época. Ambas características de nuestro medioambiente han afectado la vida en la Tierra y la salud humana, tema éste último que ha preocupado durante mucho tiempo a los expertos. Sin embargo, hay una cuestión que se ha empezado a tener en cuenta desde hace poco: el aumento de la longevidad. ¿Tiene algo que ver el cambio climático con el incremento desmesurado de la esperanza de vida en el ser humano?

En el año 2000, la revista Nature publicaba un estudio de los investigadores Li Tuljapurkar y C. Boe en el que se relacionaba la longevidad con la cantidad de CO2 en el aire, aunque se advertía que los análisis a este respecto eran aún muy escasos. Las investigaciones señalaban que podía haber una relación entre las concentraciones de este gas contaminante y el aumento de la esperanza de vida en el Hombre, debido a que el CO2 propiciaba el desarrollo de ciertas sustancias en las plantas, que eran buenas para nuestra salud.

Incrementos en la cantidad de vitamina A y C podían ser consecuencia de una respuesta de la vegetación a las altas concentraciones de este gas contaminante en el aire. Asimismo, se había podido observar que el aumento del CO2 en plantas resultaba efectivo en la lucha contra diversas enfermedades, como el cáncer o las insuficiencias cardiacas. En lo que respecta al calentamiento global, las altas temperaturas siempre ayudan a que la vida se prolongue, mientras que el frío produce en general muertes más prematuras.

Reducción drástica de la mortalidad

Tal como explica en un documentado artículo la revista CO2 Science, la mortalidad ha disminuido en los países desarrollados espectacularmente en los últimos 150 años. El estudio de Tuljapurkar señalaba ya que en el periodo que va de 1950 a 1994, en Canadá, Francia, Alemania Occidental, Italia, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos, la esperanza de vida aumentó exponencialmente manteniendo un rotundo incremento constante. En la Antigüedad, la gente moría como media a la edad de 20 años, y ahora aspiramos a vivir hasta los 80. Asimismo, este aumento de la esperanza de vida ha mantenido el ritmo con el paso del tiempo, y su aceleración no ha menguado.

¿Por qué ha aumentado tanto nuestro tiempo de vida? ¿Continuará aumentando en el futuro? Evidentemente, los adelantos médicos y los hábitos de salud han mejorado nuestras posibilidades. En la actualidad, se superan enfermedades que antes resultaban fatales: infecciones, parásitos, malnutrición, problemas en el embarazo y en los partos, enfermedades degenerativas, etc. También se mantiene con vida durante más tiempo a enfermos crónicos. Pero lo cierto es que, además, los mayores duran cada vez más y su calidad de vida se mantiene durante muchos más años.

Tercera edad saludable y longeva

Diversos estudios previos ya han demostrado que, en las décadas de los años 80 y 90, en Estados Unidos, los problemas propios de la tercera edad se redujeron, y además a un ritmo constante.

En lo que se refiere a la media global del planeta, la esperanza de vida se ha doblado en los últimos dos siglos, alcanzando los 65 años para los hombres y los 70 para las mujeres. Este aumento se ha dado con una regularidad anual, y resulta un fenómeno que jamás antes se había observado en la historia de la humanidad.

Todas estas observaciones señalan que puede demostrarse claramente que, tanto el aumento de la temperatura global como el de la cantidad de CO2 atmosférico han influido en este cambio. Es cierto que también existen influencias negativas para nuestra salud en ambas circunstancias, pero los expertos señalan que éstas son minúsculas en comparación con el incremento espectacular de nuestra longevidad.

Radicales libres controlados

Estudios recientes han demostrado que enriquecer el aire con dióxido de carbono aumenta las concentraciones y la actividad en las plantas de ciertas sustancias beneficiosas para la salud humana. Estas sustancias, como el ácido ascórbico, la antiocianina o los flavonoides (pigmentos vegetales), reducen los daños que los radicales libres producen a nuestro organismo.

Un radical libre es una molécula extremadamente inestable y con gran poder reactivo. Se forma en el cuerpo humano por el contacto con el oxígeno (por la respiración) y actúa alterando las membranas celulares y atacando el material genético de las células. También daña las proteínas y los lípidos, y con el paso del tiempo puede producir cáncer.

Pero, sobre todo, los radicales libres son en parte responsables del envejecimiento porque disminuyen la funcionalidad de las células, que no se dividen tanto como cuando somos jóvenes, lo que reduce el número de mitocondrias (órganos celulares que suministran la energía necesaria para el funcionamiento de la célula), con el consecuente deterioro del cuerpo con el paso del tiempo.

Las sustancias que el CO2 activa en las plantas originan también una oxidación de las lipoproteínas del organismo de baja densidad, acumulación de plaquetas y vasodilatación del endotelio de las arterias.

El efecto del CO2 en las cosechas es hoy por hoy un hecho que afecta a todo el planeta, y a todo tipo de plantas. Este fenómeno podría tener un impacto en la salud humano mayor de lo que hasta ahora se ha pensado y podría ser una de las razones del espectacular aumento de la esperanza de vida en los dos últimos siglos.

Los expertos afirman que aún faltan por realizar numerosos estudios para determinar si realmente este gas es bueno para la salud humana. Por el momento, el consenso científico es abrumador respecto a las consecuencias negativas del aumento del CO2 y de otros gases contaminantes en la atmósfera debido a su contribución al cambio climático.

La incidencia de esta contaminación es particularmente notoria en lo que se refiere al incremento de enfermedades infecciosas tropicales, inundaciones y tormentas, extinción de especies de animales y plantas, sequías más intensas y prolongadas y destrucción de cultivos. Aparentemente, contribuye asimismo a prolongar la vida. Una paradoja más de la naturaleza.



Marta Morales

http://www.tendencias21.net/

 

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viernes, septiembre 02, 2005

LA PREVENCIÓN, EL MEJOR TRATAMIENTO PARA EL ALZHEIMER

Alzheimer, la enfermedad del olvido
María Clara Quintero Roncaniz
Especial/LA PATRIA
Bogotá

El científico del Departamento de Neurociencia de la Clínica Mayo de Jacksonville de Florida (EE.UU.) responde acerca del estudio que él y Neill Graff-Radford (Mayo Clinic, Jacksonville, Florida) y Ronald Petersen (Mayo Clinic, Rochester, Minnesota), realizan desde hace 20 años.


Los resultados del último estudio publicado sobre el Alzheimer -AD- parece que sólo aplican a la prevención del Alzheimer ¿Es esto cierto?

El primer punto que resaltaría sería es que casi todos los médicos que tratan el Alzheimer creen que la mejor manera de curarlo es con la prevención. Para permitir la terapia preventiva, lo que necesitamos son pruebas como las de colesterol, que tenemos para enfermedades del corazón, donde podemos identificar quién va a desarrollar una enfermedad. Así que lo que hemos estado trabajando es una prueba que nos permitirá determinar quién desarrollara Alzheimer para entonces tratarlo. Pero, paradójicamente, no es buena para decirnos quién tiene Alzheimer.

Y cuando esta prueba predictiva sea desarrollada y esté lista para usar en humanos, ¿será relativamente sencilla como una muestra de sangre cuando se chequea el colesterol? ¿Cómo funcionará?

De manera rutinaria, se tomaría una muestra de sangre como se hace para el colesterol y se determinará el cociente Aß42 a Aß40 (proteínas); y en base a eso, sabremos si alguien está en riesgo o no y amerita una terapia enfocada a bajar el Aß.

¿Y qué hay del tratamiento para los pacientes de Alzheimer? ¿Cómo están las investigaciones?

Estamos en una etapa muy temprana, pero muy emocionante. Tenemos muy buenos acercamientos hacia la terapia. Hay un consenso de que bajar el Aß42 sería útil en prevenir el Alzheimer. Así que lo que tenemos que hacer es desarrollar medicamentos que lo hagan. Casi todas las compañías farmacéuticas tienen programas enfocados en reducir el Aß42 o en detener la formación de placas que causan el Alzheimer. Así que básicamente estamos haciendo un esfuerzo colectivo en desarrollar terapias que puedan tratar el AD bajando el Aß y simultáneamente estamos trabajando en identificar a aquellos que necesiten bajar el Aß y trabajar con el riesgo.

¿Se podrán tomar medidas preventivas para evitar el inicio de la enfermedad o cuales son los próximos pasos para tomar estas medidas de prevención?

Todavía no estamos listos para implementar una terapia preventiva. Tenemos muchos tratamientos en desarrollo, muchos acercamientos específicos de cómo bajar el Aß, sólo es cuestión de que ambas cosas lleguen a un final feliz. Hay, por ejemplo, dos enzimas que son buenos blancos. Si podemos inhibir cualquiera de las dos enzimas, podríamos prevenir bajando el Aß, específicamente Aß42, y en cierta forma prevenir AD. Las vacunas son otra forma. Si cualquiera de estos acercamientos tiene éxito, en ese momento estaremos listos para la terapia preventiva. Pero para implementarla, debemos saber quién está en riesgo.


Seguimiento durante cinco años

¿Cree que los estudios de seguimiento estarán en curso durante los próximos cinco años? ¿Esto significa que hay que esperar para aplicar los descubrimientos a los pacientes actuales?

Tenemos una investigación que ya está completa que dice que si el Aß42 ha sido depositado en el cerebro provocando que su Aß42 caiga en relación al Aß40, y tiene un cociente bajo de 42 a 40, está en riesgo de AD. Sólo tenemos un estudio demostrando esto. Básicamente seguimos a 565 personas; 53 de ellos habían desarrollado impedimento cognitivo ligero, que es un precursor del Alzheimer, o el Alzheimer en sí, y podemos identificar quién está en riesgo utilizando este cociente.

Lo que tenemos que hacer ahora son investigaciones adicionales que tomaran cinco años más, aproximadamente, para verificar si estos resultados son correctos. Hay dos formas de hacerlo. Podemos aprovecharnos de otros estudios que ya han recolectado plasma de personas que fueron monitoreadas y desarrollaron Alzheimer, o podemos hacer nuestra propia investigación. Nos tomaría cinco años realizar esta investigación que ahora parece será financiada por el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (National Institute of Health ). También podemos examinar otras investigaciones y hablar con aquellos que tienen muestras de este tipo. Si obtenemos resultados positivos de las muestras recolectadas de otras personas, entonces podremos avanzar más rápido.

Finalmente será la Food and Drug Administration -FDA- quien decidirá si esta prueba es adecuada y si trataremos a las personas basados en medidas de este tipo.


20 años de investigación

¿Esta investigación, ¿estuvo basada en ideas anteriores o tuvo usted alguna hipótesis o algo en lo que haya trabajado anteriormente y esto era solo otro paso adelante?

Bueno, mi laboratorio ha estado estudiando la proteína Aß desde el 1987. La he estudiado junto a los científicos Neill Graff-Radford (Mayo Clinic, Jacksonville, Florida) y Ronald Petersen (Mayo Clinic, Rochester, Minnesota), mis colegas, desde que llegue a la Clínica en 1995. Tenemos una larga historia estudiando la proteína Aß.

Nuestra idea inicial era que la alta Aß42 podría ser buena en predecir el Alzheimer. La complejidad es que cuando las personas empiezan a depositar Aß42 en el cerebro, un nivel que es alto, empieza a bajar. Así que lo que pasa, o nuestros estudios demuestran, es que medir la proteína Aß en plasma sería útil para predecir quién desarrollara esta enfermedad.

Lo que encontramos fue que el proceso de composición es tal que 42 cae causando que el cociente de 42 y 40 sea menor y eso entonces es lo que nos dice quién desarrollará Alzheimer. Lo que creemos es que si medimos personas menores de 65 o 70 años, quienes desarrollarán AD cuando tengan 85, podríamos ver, en esas personas, que los niveles de 42 son más altos. Pero mientras se depositan tres a cinco años antes del Alzheimer, ahora eso será una marca inminente del AD.

Incidencia del Alzheimer

El Alzheimer es una enfermedad altamente influenciada por la edad. Por eso se habla de que el riesgo acumulado de la población sobre los 85 años está entre el 20% y el 50%. En las personas mayores que se monitorearon en el estudio realizado por el científico estadounidense Steven Younkin y sus colegas el riesgo acumulado de Alzheimer fue del 30%. Se sabe que el Alzheimer en personas mayores de 80 es una epidemia. Está presente en el 50% de los hogares para ancianos en EE.UU.

La incidencia del AD es la misma en otros países si se ajusta a la edad. Si el país tiene una población que es joven, obviamente no habrá mucho Alzheimer. Pero sin importar la raza étnica, mientras las personas envejecen, están en igual riesgo de desarrollar Alzheimer. Esta enfermedad no respeta las fronteras étnicas.

Una de las causas para que la cantidad de personas con Alzheimer haya aumentado de manera enorme es el envejecimiento de la población. “No es que haya más personas desarrollando AD a los 85 años, no que nosotros sepamos. Lo que pasa es que tenemos más personas de 85 años. Por eso se convierte en un enorme problema. Dentro de 15 años esto será un enorme problema”, señaló Younkin.

El científico añadió que su intención es detener el Alzheimer. “Desde el día que pise la Clínica Mayo, mi meta y la de todas las personas que he reclutado aquí, ha sido desarrollar un entendimiento de esta enfermedad que mejore su terapia. Tenemos una oportunidad absolutamente excelente de alcanzar exactamente eso. Así que lo que deseo ver es que esta enfermedad sea un problema menos importante porque desarrollemos una terapia efectiva.”

 

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