Para cuidarse, a clase de gramática La Universidad Johns Hopkins ha realizado un estudio sobre ancianos
Hibernar en la mecedora, ver la tele y, quizá, una vista al mar pueden ser los ideales de la vida tranquila del jubilado, pero según una investigación de la Universidad Johns Hopkins (EEUU) publicada en la revista Journal of Urban Health, pasar cierto tiempo en un aula trabajando con niños es una forma aún mejor de cuidar la salud. Para Erwin Tan, profesor de Geriatría de dicha universidad, "trabajar como voluntario en un colegio no parece muy tentador, a primera vista, para los mayores estadounidenses, pero quienes lo hacen aseguran que es una experiencia enriquecedora" y ahora se sabe que puede ser beneficioso para la salud.
En un estudio con 113 hombres y mujeres mayores de 60 años, los investigadores evaluaron el estado físico en función de los niveles de actividad. Un grupo de 59 participaba en un programa de voluntariado, el Experience Corps Baltimore, diseñado en el Centro de Mayores de la universidad, una institución que asigna a voluntarios mayores puestos en guarderías y aulas de lengua como tutores de los alumnos, tarea que les ocupa 15 horas semanales. Los 54 individuos restantes no estaban involucrados en ninguna actividad similar, y sirvieron para la comparación.
Según los Centros para el Control de Enfermedades, todos los ciudadanos deben mantenerse físicamente activos o realizar algún ejercicio durante una hora cinco días a la semana. Los investigadores concluyeron que los mayores que pasaban por alto esas recomendaciones quemaban el doble de calorías cuando se enrolaban en un grupo de voluntarios, aunque siguieran sin hacer ejercicio. Este fenómeno se mantenía durante todo el año académico, mientras ayudaban en la clase de lengua.
Para Tan, la observación parece obvia: "Cuanto más ocupado está uno, más actividad física realiza, y los mayores que se mantienen ocupados como voluntarios acaban moviéndose más". No obstante, para él lo realmente novedoso ha sido comprobar que este tipo de trabajo voluntario puede aprovecharse para cumplir dos objetivos distintos: los niños y sus maestros se benefician de la sabiduría y la experiencia de los mayores en el aula y los mayores, por su parte, ganan en actividad física, que es buena para todo el mundo". Además, considera que el incremento de la actividad física y mental que experimentaban los voluntarios también les animaba a mostrarse más activos en otros contextos, como su propia casa, dándoles ánimo para emprender pequeñas reparaciones o cuidar el jardín.
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
En un estudio con 113 hombres y mujeres mayores de 60 años, los investigadores evaluaron el estado físico en función de los niveles de actividad. Un grupo de 59 participaba en un programa de voluntariado, el Experience Corps Baltimore, diseñado en el Centro de Mayores de la universidad, una institución que asigna a voluntarios mayores puestos en guarderías y aulas de lengua como tutores de los alumnos, tarea que les ocupa 15 horas semanales. Los 54 individuos restantes no estaban involucrados en ninguna actividad similar, y sirvieron para la comparación.
Según los Centros para el Control de Enfermedades, todos los ciudadanos deben mantenerse físicamente activos o realizar algún ejercicio durante una hora cinco días a la semana. Los investigadores concluyeron que los mayores que pasaban por alto esas recomendaciones quemaban el doble de calorías cuando se enrolaban en un grupo de voluntarios, aunque siguieran sin hacer ejercicio. Este fenómeno se mantenía durante todo el año académico, mientras ayudaban en la clase de lengua.
Para Tan, la observación parece obvia: "Cuanto más ocupado está uno, más actividad física realiza, y los mayores que se mantienen ocupados como voluntarios acaban moviéndose más". No obstante, para él lo realmente novedoso ha sido comprobar que este tipo de trabajo voluntario puede aprovecharse para cumplir dos objetivos distintos: los niños y sus maestros se benefician de la sabiduría y la experiencia de los mayores en el aula y los mayores, por su parte, ganan en actividad física, que es buena para todo el mundo". Además, considera que el incremento de la actividad física y mental que experimentaban los voluntarios también les animaba a mostrarse más activos en otros contextos, como su propia casa, dándoles ánimo para emprender pequeñas reparaciones o cuidar el jardín.
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