La caída nocturna de la presión arterial en mayores es una buena señal coronaria
En las personas sanas, es habitual y fisiológico que la presión arterial caiga en la noche. Sus variaciones nocturnas se han estudiado ampliamente, pues siempre se ha creído en el fenómeno de hipoperfusión coronaria nocturna como causa de muertes súbitas durante el sueño en ancianos con enfermedad coronaria.
Un grupo de investigadores suecos ha publicado en la revista norteamericana JAMA, una de las más prestigiosas en el mundo médico, un estudio sobre la variación de presión arterial nocturna y mortalidad.
En este estudio, se vieron 951 varones sin signos de insuficiencia cardiaca, mayores. La variación de la presión arterial sistólica, es decir la máxima, era del 85 por ciento menor durante la noche. En aquellos pacientes en los que no se apreció dicha caída de presión arterial, se observó un 21 por ciento más de riesgo de sufrir insuficiencia cardiaca en los siguientes nueve años. Estos factores, por supuesto, eran independientes de otros factores de riesgo.
Con la presión diastólica, la mínima, pasaba lo mismo, de tal modo que los incrementos de la misma en 5 milímetros de mercurio, implicaban un incremento de riesgo de insuficiencia cardiaca del 13 al 25 por ciento.
Los expertos indicaban que la no caída de presión máxima nocturna era un marcador de enfermedad cardiovascular en general.
La insuficiencia cardiaca es una de las enfermedades más frecuentes en nuestro medio y en todo el mundo occidental. A pesar de que el control de la hipertensión arterial ha redundado en una disminución de la enfermedad, el creciente envejecimiento poblacional ha incrementado el número total de casos, siendo el futuro preocupante.
Por otro lado, el pronóstico es malo, en ciertas ocasiones, tan malo como algunos de los tumores más letales como el de estómago o páncreas. Por ello, cualquier medida que ayude a prevenir su desarrollo es de importancia capital.
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
Un grupo de investigadores suecos ha publicado en la revista norteamericana JAMA, una de las más prestigiosas en el mundo médico, un estudio sobre la variación de presión arterial nocturna y mortalidad.
En este estudio, se vieron 951 varones sin signos de insuficiencia cardiaca, mayores. La variación de la presión arterial sistólica, es decir la máxima, era del 85 por ciento menor durante la noche. En aquellos pacientes en los que no se apreció dicha caída de presión arterial, se observó un 21 por ciento más de riesgo de sufrir insuficiencia cardiaca en los siguientes nueve años. Estos factores, por supuesto, eran independientes de otros factores de riesgo.
Con la presión diastólica, la mínima, pasaba lo mismo, de tal modo que los incrementos de la misma en 5 milímetros de mercurio, implicaban un incremento de riesgo de insuficiencia cardiaca del 13 al 25 por ciento.
Los expertos indicaban que la no caída de presión máxima nocturna era un marcador de enfermedad cardiovascular en general.
La insuficiencia cardiaca es una de las enfermedades más frecuentes en nuestro medio y en todo el mundo occidental. A pesar de que el control de la hipertensión arterial ha redundado en una disminución de la enfermedad, el creciente envejecimiento poblacional ha incrementado el número total de casos, siendo el futuro preocupante.
Por otro lado, el pronóstico es malo, en ciertas ocasiones, tan malo como algunos de los tumores más letales como el de estómago o páncreas. Por ello, cualquier medida que ayude a prevenir su desarrollo es de importancia capital.
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
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