Un estudio italiano arroja nuevas conclusiones sobre el síndrome metabólico
El síndrome metabólico es una entidad caracterizada por la presencia de ciertos síntomas, signos o datos analíticos. Para poder diagnosticarla hay que cumplir al menos tres de los siguientes requisitos: 1. Glucemia plasmática en ayunas mayor de 110 miligramos. 2. Triglicéridos mayores de 150 miligramos. 3. Niveles de colesterol inferiores a 40 en el varón y a 50 en la mujer. 4. Tensión Arterial superior a 130/85 o toma de fármacos para reducir la presión sanguínea. Y 5. Obesidad central, con un perímetro abdominal a la altura de la cintura de 102 y 88 centímetros en hombres y mujeres respectivamente.
La prevalencia entre la población adulta es de un 20 por ciento aproximadamente, aunque por encima de los 70 años ésta se dispara, en especial en la mujer. La cifra de varones permanece bastante estable, probablemente porque muchos hayan fallecido ya como consecuencia del propio síndrome.
Estos datos forman parte de un estudio italiano sobre envejecimiento, en el que se ha estudiado una cohorte de 5.632 ciudadanos de ambos sexos de una provincia norteña de Italia, con edades entre los 65 y 84 años.
El origen de este síndrome es oscuro, pero se relaciona claramente con el exceso de ingesta y la reducción del ejercicio físico. El mecanismo por el cual se genera parece estar relacionado en buena medida con factores asociados a mediación inflamatoria y a resistencia periférica a la acción de la insulina: es decir, la insulina en las concentraciones sanguíneas habituales actuaría mucho menos en músculos e hígado, pudiendo, por tanto, elevarse los niveles de triglicéridos y glucosa en ayunas.
Las consecuencias de este síndrome son devastadoras, y el tratamiento que hasta el presente se ha mostrado más eficaz se basa en la reducción de la ingesta y el incremento en el ejercicio físico. Es malo que la incidencia de este síndrome crezca en la población anciana, pero muchísimo peor es el brutal crecimiento que se está observando en niños y adolescentes
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
La prevalencia entre la población adulta es de un 20 por ciento aproximadamente, aunque por encima de los 70 años ésta se dispara, en especial en la mujer. La cifra de varones permanece bastante estable, probablemente porque muchos hayan fallecido ya como consecuencia del propio síndrome.
Estos datos forman parte de un estudio italiano sobre envejecimiento, en el que se ha estudiado una cohorte de 5.632 ciudadanos de ambos sexos de una provincia norteña de Italia, con edades entre los 65 y 84 años.
El origen de este síndrome es oscuro, pero se relaciona claramente con el exceso de ingesta y la reducción del ejercicio físico. El mecanismo por el cual se genera parece estar relacionado en buena medida con factores asociados a mediación inflamatoria y a resistencia periférica a la acción de la insulina: es decir, la insulina en las concentraciones sanguíneas habituales actuaría mucho menos en músculos e hígado, pudiendo, por tanto, elevarse los niveles de triglicéridos y glucosa en ayunas.
Las consecuencias de este síndrome son devastadoras, y el tratamiento que hasta el presente se ha mostrado más eficaz se basa en la reducción de la ingesta y el incremento en el ejercicio físico. Es malo que la incidencia de este síndrome crezca en la población anciana, pero muchísimo peor es el brutal crecimiento que se está observando en niños y adolescentes
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Dr. José Manuel Ferrer Guerra
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