Adulto Mayor ***

 

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martes, marzo 28, 2006

Comer bien cuando se vive solo

La sociedad actual está experimentando un crecimiento de la población de mayor edad, debido al aumento de la esperanza de vida y a los avances en las Ciencias de Salud, entre las que se incluye la Nutrición.

Las personas que viven solas representan un gran número de la población anciana, siendo la soledad un factor de riesgo para padecer determinadas enfermedades que merman el bienestar y la calidad de vida.

Desde el punto de vista nutricional, la soledad supone un riesgo mayor de malnutrición y puede contribuir a empeorar otras patologías existentes en las personas mayores. Hay numerosos factores que se asocian a una alimentación deficiente en los ancianos que viven solos. Entre ellos destacan el bajo poder adquisitivo, una movilidad disminuida que impide que salgan a comprar, la inapetencia, el desconocimiento de las bases de una dieta equilibrada, la falta de motivación para preparar platos apetitosos, problemas de masticación o de deglución y sobre todo en los hombres viudos, la poca práctica en la cocina.

Todos estos factores hacen que la dieta de los mayores se vuelva monótona y desequilibrada. Al no incluir en ella una gran variedad de alimentos, se pueden ocasionar déficits de nutrientes, por ejemplo de vitamina C si no se toman verduras y frutas frescas, y de hierro y zinc, si no se toman alimentos ricos en estos minerales como la carne, el pescado y las legumbres. Muchas veces no se realizan las tomas diarias aconsejadas, es decir, tres comidas fuertes (desayuno, comida y cena) y una o dos colaciones (almuerzo y merienda), con lo que no se ingiere la energía necesaria. Los alimentos precocinados son una gran ayuda para las personas que no saben cocinar, pero debido a que la mayoría muestran un gran contenido en sodio y grasas saturadas, no se recomienda un consumo abusivo de estos productos, sobre todo si se padece de hipertensión o de hipercolesterolemia, si bien hay marcas comerciales bajas en sodio y en grasas (véase siempre el etiquetado).

Lo que hay que comer en una dieta equilibrada

Una dieta equilibrada debe incluir la máxima variedad de alimentos, de manera que no falten los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas necesarias, así como los minerales y las vitaminas. Las raciones recomendadas de cada grupo son:

* Leche y derivados: 2-3 raciones/día, para asegurar el aporte de calcio. Moderar el consumo de lácteos ricos en grasa, incluidos los quesos, porque son además ricos en sodio (salvo el requesón y el tipo Burgos sin sal).
* Cereales y patata: 4-6 raciones/día. El pan, la pasta, el arroz y las patatas aportan hidratos de carbono, y no deben faltar en cada una de las comidas.
* Frutas: 2-3 piezas/ día. Mejor si son frescas para aprovechar las vitaminas y la fibra.
* Verduras y hortalizas: 2 raciones/día. Tomar tanto verdura cocida como ensalada, ya que son fuente de fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes.
* Legumbres: 2-3 raciones/semana. Aportan sobre todo hidratos de carbono, proteínas y fibra.
* Carnes, pescados y huevos: alternar su consumo. Preferir las carnes magras como las aves sin piel y el conejo. El pescado debe estar presente en más ocasiones que la carne, teniendo cuidado de eliminar bien las espinas. Se pueden tomar hasta 4-5 huevos a la semana, ya que su proteína es de muy buena calidad y aportan además variedad de minerales y vitaminas.
* Azúcares y derivados: moderar su consumo, sobre todo en caso de diabetes.
* Aceites y grasas: el aceite de oliva debe ser la principal grasa tanto para cocinar como para aliñar los platos, aunque también pueden emplearse aceites de semillas (girasol, maíz). Limitar el consumo de grasas animales como la mantequilla y la nata.
* Bebidas: la hidratación es muy importante en los ancianos, por lo que deben tomar una cantidad de líquidos suficiente. Puede ser en forma de agua, infusiones, caldos, zumos, gelatina, etc. Se permite la ingesta de vino tinto, si se tiene el hábito, junto con las principales comidas, o de otras bebidas de baja graduación como la cerveza o la sidra, siempre que no haya contraindicación médica.

Consejos prácticos

* Realizar entre cuatro y seis comidas al día, sin saltarse ninguna toma y manteniendo los horarios de un día para otro.
* Aportar la máxima variedad a los menús, incluyendo alimentos de diferentes grupos (variedad de verduras, frutas, etc.). Se pueden preparar platos únicos muy nutritivos si no se tiene mucho apetito. La combinación de arroz, patatas o pasta con alimentos proteicos como la carne, el pescado y los huevos son un ejemplo de ello. También las legumbres en compañía de verduras y cereales como el arroz, forman platos completos.
* A la hora de hacer la compra dar preferencia a los alimentos frescos. En la cesta no deben faltar las frutas y las verduras. Los alimentos congelados como las verduras y los pescados también son una buena opción, así como las conservas de legumbres. En los supermercados cabe la posibilidad de que lleven la compra a casa, por lo que si existe alguna limitación para salir del hogar con frecuencia o de llevar peso, se puede realizar una compra mayor y solicitar este servicio.
* Para evitar tener que hacer comida todos los días, se puede preparar una cantidad mayor cuando se haga y congelarla en envases del tamaño de una ración.
* Hay que tener cuidado con las sobras que se guardan durante mucho tiempo, ya que pueden ser origen de intoxicaciones alimentarias. Los alimentos cocinados deben guardarse siempre en el frigorífico y evitar que permanezcan en él muchos días.

Un menú sencillo y nutritivo

Desayuno: leche con galletas y una pieza de fruta.
Almuerzo: infusión, pan tostado con jamón de york.
Comida: sopa con hebras de pollo y huevo duro, lentejas con arroz y una pieza de fruta.
Merienda: cuajada con miel y nueces.
Cena: tomate en ensalada, lenguado a la plancha encebollado con pimiento verde y una pieza de fruta.

http://www.consumer.es/


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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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viernes, marzo 24, 2006

Gimnasia a partir de los 60 años

Una vejez activa combate enfermedades como la osteoporosis y reduce el nivel de dependencia de los mayores

La madurez es tan buen momento para cuidar la forma física, como cualquier otro y tal vez mejor. Así lo aseguran los especialistas en medicina deportiva, quienes explican que un envejecimiento activo ayuda a mejorar el tono muscular y enfermedades como la osteoporosis o la insuficiencia cardiaca. No es necesario ‘dejarse la piel’ cada día en un gimnasio, sino que basta con pasear durante 30 minutos, subir y bajar las escaleras de casa o evitar tomar el autobús siempre que se pueda llegar caminando. Precisamente con el deseo de concienciar a los mayores de la importancia de hacer ejercicio, han comenzado a proliferar en los últimos meses los denominados ‘parques geriátricos’, espacios verdes ubicados en las ciudades y compuestos por columpios que ayudan a las personas mayores a mejorar la movilidad, aumentar la flexibilidad y tonificar la musculación. El objetivo es poner la práctica deportiva al alcance de todos, siempre y cuando se acuda antes al médico para que prescriba el tipo, la frecuencia y la intensidad adecuada del ejercicio.

Ventajas

El ejercicio regular es bueno para cualquier persona. Sus beneficios sobre la salud son patentes y, en el caso de los mayores, adquiere una importancia especial porque ayuda a mejorar el funcionamiento de prácticamente todos los sistemas y aparatos orgánicos. Además, reduce los niveles de colesterol, controla el peso corporal y ejerce un efecto positivo sobre el aparato cardiovascular. Reduce los niveles de colesterol, controla el peso corporal y ejerce un efecto positivo sobre el aparato cardiovascular

El deporte es, en definitiva, una manera efectiva de envejecer con calidad de vida.
Para el secretario de la Federación Española de Medicina del Deporte, Pedro Manonelles, además de los beneficios mencionados, “la actividad física puede reducir la tensión arterial, permite a las personas hacer actividades de mayor duración sin presentar fatiga y, a nivel respiratorio, mejora el funcionamiento de los pulmones”. Pero los beneficios continúan: “aumenta la función muscular, previene algunos problemas como caídas, inestabilidad o situaciones de falta de autonomía, mejora determinados tumores, como el cáncer de colon, y se ha demostrado que la actividad regular es capaz de ayudar a los tratamientos de fijación de calcio en los huesos de una forma muy notable”.

“Es muy sencillo, si un coche no se mueve, acaba estropeándose y si un cuerpo no se mueve, acaba muriéndose”, explica el secretario general de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), Javier Gómez Pavón. A su juicio, el deporte es necesario no sólo para mantener un buen estado de salud, sino que ayuda también a disociar los términos envejecimiento y dependencia porque la persona que practica deporte se siente más activa y “es capaz de vivir libre de dependencia hasta casi el final de su vida”.

Por su parte, Antonio Martínez, licenciado en ciencias de la actividad física y el deporte de la Escuela de Formación Apta Vital Sport, corrobora la necesidad de practicar ejercicio y constata que “últimamente el volumen de personas entre 65 y 85 años en centros deportivos está aumentando considerablemente porque en las consultas se empieza a recomendar acudir a estos centros”. Además, apunta que la actividad física es también un buen fármaco contra los problemas psicológicos, puesto que mejora la autoestima y disminuye la tendencia a la ansiedad. “A veces es más importante que el monitor hable y muestre su cariño a las personas mayores, que enseñar a realizar un simple ejercicio”, advierte.

Los ejercicios más recomendados

Cuando se quiere utilizar el ejercicio en el contexto de una enfermedad, según Pedro Manonelles, “la prescripción debe recaer siempre en el médico”, que puede ser un médico del deporte o bien un especialista como el cardiólogo, en el caso de pacientes cardíacos. “Si se realiza ejercicio en el gimnasio -continúa el doctor- pueden colaborar profesionales en la educación física, pero el trabajo en el gimnasio no es el más beneficioso o el más importante para los grupos de mayor edad (mayores de 65) sino que los ejercicios más recomendables para estas personas son los que pueden hacer ellos solos con el mantenimiento de una vida activa”. Por ello, recomienda:

  • Caminar siempre que se pueda.
  • Colaborar en las tareas de limpieza de la casa.
  • Colaborar en las labores de jardinería.
  • Acudir a pie a la compra.
  • Subir y bajar escaleras.

El ejercicio en la persona mayor debe adaptarse a sus propias características es decir, debe practicarse de acuerdo a las enfermedades y posibilidades de cada uno”, subraya Gómez Pavón. Según indica, el deporte más beneficioso para los mayores de 65 años es la gimnasia de mantenimiento, que facilita además el contacto social, así como caminar con amigos y superarse un poquito cada día, es decir caminar unos metros más hasta conseguir la distancia que el propio cuerpo aguante, sin fatigarle ni agotarle en exceso.

Desde la Federación Española de Medicina del Deporte, su secretario apuesta también por los programas de actividad física aeróbica de larga duración e insiste en que el patrón modelo es el caminar. “Eso es lo fundamental y se debe realizar siempre. A partir de ahí, se puede hacer carrera continua, bicicleta, natación… Estos son los ejercicios más adecuados para personas mayores, actividades que no tengan impacto sobre el aparato cardiovascular”, recalca.

Hay que tener cuidado, no obstante, con las posibles contraindicaciones de la actividad física, por lo que propone que los pacientes hipertensos no hagan ejercicios de fuerza, “como coger pesas de una carga considerable”, ni que una persona que tenga un peso excesivo corra muchos kilómetros, porque es evidente que en cada zancada va a soportar un gran peso en cada rodilla. En este sentido, Antonio Martínez recomienda analizar cada caso de manera individual y realizar un examen médico previo, aunque subraya que a pesar de las contraindicaciones que pueda presentar una persona mayor, se puede elaborar un programa específico adaptado para ella.

“Hay muchísimas contraindicaciones, por eso no se puede hablar de clases aplicadas a la tercera edad, sino de un programa bien estructurado y adaptado a los alumnos, quienes tras pasar un exhaustivo control médico, se someten a una batería de test para valorar su condición física y, según el resultado, se leS recomendará la práctica de unos ejercicios u otros”, agrega Martínez.

Un último aspecto a tener en cuenta es que el programa de ejercicios en gimnasio debe trabajarse, siempre que se pueda, en grupos de dos a tres personas. Además, debe cuidarse especialmente el calentamiento, ya que las sesiones duran entre 50 y 60 minutos, practicar estiramientos adaptados a la tercera edad, trabajar la movilidad articular y no esperar resultados la primera semana, puesto que es necesario acudir al gimnasio dos o tres veces por semana. Los resultados se empezarán a apreciar a partir de los tres meses.

Auge de los parques geriátricos

El aumento de la población madura es evidente. En la mayor parte del mundo, la esperanza de vida se ha incrementado de manera notable y se ha visto la necesidad de impulsar los servicios sociales dirigidos a grupo de personas. En este contexto, surge hace algo más de un año la creación de parques geriátricos, espacios verdes, como cualquier otro parque, en los que se habilitan una serie de columpios para las personas mayores. En realidad, esta práctica está copiada de China, donde abundan este tipo de artilugios similares a las máquinas de un gimnasio y que mejoran la movilidad, aumentan la flexibilidad y tonifican la musculación de los mayores.

El pasado verano, se instaló en la localidad madrileña de Leganés “el primer gimnasio al aire libre para mayores de España”, según fuentes de la Consejería de Presidencia de la Comunidad de Madrid. Aunque desde entonces también otras localidades como Portugalete, en Vizcaya, han imitado el modelo y ofertan esta alternativa para mayores de 60 años que, en muchos casos ataviados con chándal y zapatillas de deporte, acuden a este tipo de parques. “Cualquier actividad es buena, lo único importante es moverse y si además se practica en un contexto agradable, puede resultar más divertida”, confirma Pedro Manonelles.

Desde Ibercolmex, la empresa encargada de la distribución de estos originales columpios en España explican que los diferentes aparatos que se peden encontrar en estos parques sirven para:

  • Reforzar los músculos de los brazos.
  • Mejorar la movilidad de codo, hombro, rodilla y cadera.
  • Ejercitar la cintura y relajar los músculos de la cintura y la espalda.
  • Estirar los músculos de cintura y espalda.
  • Ejercitar los músculos del abdomen, la cintura y la espalda.
  • Mejorar la movilidad de las extremidades inferiores, la coordinación del cuerpo, el equilibrio y la capacidad aeróbica.
  • Realizar estiramientos de las piernas y disminuir la sobrecarga.
  • Masajear las manos, la espalda o las piernas para mejorar la circulación de la sangre.

“Tal vez lo más importante que hay que transmitir a la persona mayor es que debe utilizar todas las horas que pueda para realizar alguna actividad, del tipo que sea. Es importante que no sólo dedique unas horas a hacer actividad física o deportiva, sino que su forma de vida sea lo más activa posible: que suba escaleras, que se mueva por la casa, que haga excursiones, que acuda a estos parques. Lo mínimo que se recomienda es media hora al día y, si se puede hacer deporte durante más tiempo, mejor”, concluye Manonelles.




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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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lunes, marzo 13, 2006

Los antibióticos pueden causar problemas de azúcar que amenazan la vida de los pacientes de edad avanzada

Pesar de una nueva advertencia en la etiqueta, los investigadores consideran que Tequin no se debe recetar en absoluto

Los antibióticos pueden salvar vidas combatiendo las infecciones bacterianas, pero un reciente estudio halla que Tequin puede causar cambios en los niveles de azúcar en la sangre que pueden amenazar la vida, particularmente de los pacientes de edad avanzada.

La investigación canadiense, que aparecerá en la edición de marzo de The New England Journal of Medicine, será dada a conocer el miércoles por la advertencia del mes pasado sobre Tequin (gatifloxacina) realizada por el fabricante, Bristol-Myers Squibb. La recomendación del 16 de febrero fue emitida por solicitud de la U.S. Food and Drug Administration (FDA).

La advertencia, agregada a la etiqueta del medicamento y enviada a los médicos, menciona casos graves de hipoglicemia (baja azúcar en le sangre) e hiperglicemia (alta) en pacientes que recibieron el medicamento. El antibiótico se utiliza comúnmente para tratar la neumonía, la bronquitis, la gonorrea y las infecciones del tracto urinario, los riñones y la piel.

Desde 1999, cuando la FDA aprobó Tequin, ha habido casos de eventos potencialmente mortal en pacientes tratados con el medicamento. Aunque la mayoría era reversible, algunos resultaron fatales.

La nueva advertencia intensifica la existente acerca de la baja y alta azúcar en la sangre, agrega una contraindicación para el uso del medicamento en diabéticos e incluye información acerca de otros factores de riesgo para desarrollar hiperglicemia o hipoglicemia.

http://www.radional.gob.pa/portal/noticia.aspx?PaginaAnterior=Noticias.Aspx&NoticiaID=33569




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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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domingo, marzo 12, 2006

Síndrome de Diógenes

Pesar de que parece relativamente nuevo, el Síndrome de Diógenes es un viejo conocido de los psiquiatras. La observación de casos sucesivos en personas mayores con comportamientos huraños que vivían recluidos en sus propios hogares y rehuían cualquier contacto con otras personas fue lo que motivó, en la década de los 60, la aparición de artículos e investigaciones en las que se detallaba un extraño patrón de conducta. Un perfil caracterizado por personas mayores de 65 años que acumulan gran cantidad de objetos inservibles y basura en sus casas y que se transforman en seres huraños y aislados de la sociedad. Este trastorno, que esconde importantes alteraciones psiquiátricas, afecta a 1,7 pacientes por cada 1.000 ingresos hospitalarios. No obstante, los especialistas creen que su aumento es previsible no sólo por el envejecimiento de la población, sino por sus condiciones socio-sanitarias.
Baja incidencia
En julio de 2005 una mujer de más de 60 años y su hijo, de 40, fallecieron tras el incendio de la casa en la que vivían en Málaga. Allí acumulaban una gran cantidad de objetos inservibles y de basura. En septiembre del mismo año una anciana apareció muerta en su domicilio de Madrid entre kilos y kilos de desperdicios. Llevaba años recogiendo residuos. También en Madrid el pasado enero un hombre de 73 años prendió fuego a su vivienda y estuvo a punto de acabar con la vida de sus vecinos. Los bomberos descubrieron en el interior de su piso una gran cantidad de objetos inútiles. Estos son ejemplos de lo que se conoce como Síndrome de Diógenes, un término que se aplica a las personas mayores que además de tener una actitud huraña, acumulan basura y objetos inservibles en sus viviendas, según explica Jerónimo Sáiz, Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal.


La base del Síndrome de Diógenes se halla en un desorden psiquiátrico. “En estos pacientes subyacen una serie de enfermedades como demencia, cuadros psicóticos, trastornos obsesivos o personalidad con rasgos paranoides que les lleva a vivir en esas condiciones”, señala Javier Gómez Pavón, Secretario General de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.

A pesar de que parece relativamente nuevo, el Síndrome de Diógenes es un viejo conocido de los psiquiatras. “Estamos acostumbrados”, asegura Jerónimo Sáiz. Lo que ocurre es que las características de esta patología psicogeriátrica han llamado la atención de los medios de comunicación, que se han hecho eco de algunos casos ocurridos en España en los últimos años. Pero la incidencia del síndrome es baja. No se trata de un desorden frecuente, pues las estadísticas indican que sólo se da en 1,7 de cada mil ingresos hospitalarios. “De cada 1.000 personas ingresadas en psiquiatría y geriatría lo padecen como mucho dos personas”, afirma Javier Gómez Pavón.

De momento, y según el Informe 2004 Las personas Mayores en España, del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, las enfermedades más frecuentes de los mayores de 65 años son los problemas circulatorios (que además son la primera causa de muerte), los digestivos, los respiratorios y el cáncer (la segunda causa de fallecimientos).

La observación de casos sucesivos de mayores con comportamientos huraños que vivían recluidos en sus propios hogares y rehuían cualquier contacto con otras personas fue lo que motivó, en la década de los 60, la aparición de artículos e investigaciones en las que se detallaba este extraño patrón de conducta, según explica Javier Gómez Pavón. Fue en 1975 cuando oficialmente se bautizó como Síndrome de Diógenes. Su nombre hace referencia a Diógenes de Sínope, un filósofo de la época de Aristóteles que preconizaba la vida austera y la renuncia a todo tipo de comodidades.

Cada vez más ancianos solos
Las condiciones demográficas (el envejecimiento de la población) y la situación socio-sanitaria de los mayores en España hacen pensar en un previsible aumento de este síndrome. "
Hay cada vez más ancianos que viven solos. Antes los hijos se hacían responsables de sus padres, pero el patrón sociológico ha variado y a eso se suma la precariedad sanitaria de algunas de estas personas. Además, el factor soledad influye. Cuando hay otra persona se produce un limitante, hay una confrontación, pero cuando se está solo no”, comenta Enrique García Bernardo, Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón.

En España, dice el informe 2004 del Ministerio de Trabajo, “las personas de edad ya representan el 17% de toda la población, y ese porcentaje y sus cifras absolutas no van a dejar de crecer en las próximas décadas”. Asistimos a un “envejecimiento del envejecimiento”, una apreciación que justifican los datos: los octogenarios son el colectivo que más crece en la última década, mientras que los jóvenes de hasta 20 años son el grupo que más población pierde. Entre 1991 y 2003 se ha incrementado hasta en un 50% el número de personas de 80 y más años, cuando el total de la población sólo ha subido un 9,9%, incluida la población inmigrante. Pero lo más llamativo es que la proporción de personas mayores que viven en soledad es del 19,5%, una de cada cuatro, con datos del censo de población de 2001. De esa cantidad el 25,9% son mujeres y el 10,8%, varones.

A esas circunstancias se suman las dificultades de estos pacientes por la falta de atención geriátrica, según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Un estudio de esta organización señala que sólo el 32% de los hospitales españoles presentan cobertura geriátrica y el resto, el 68%, no tiene ninguna unidad especializada. “Para una correcta atención a esta patología es necesario no sólo aumentar y mejorar las coberturas sociales, sino asegurar una correcta atención geriátrica. En Andalucía, donde están aumentando los casos de Síndrome de Diógenes, apenas existen uno o dos hospitales con geriatría”, señala Gómez Pavón.

Alerta de los vecinos
El tratamiento del Síndrome de Diógenes incluye varios aspectos. Por lo general, las alarmas saltan cuando el anciano, que en muchas ocasiones vive solo, comienza a dejar de lado su aspecto personal y se preocupa más por recolectar desechos y basura que acumula de una forma casi enfermiza en su vivienda. En situaciones así son los vecinos los que primero alertan a los servicios sociales de los ayuntamientos. Pero los afectados se pueden negar a ser atendidos. El siguiente paso es que los Servicios Sociales se personen en la casa. Tras una investigación del caso y un intento de persuasión para que el mayor sea asistido por un psiquiatra, se procede a la intervención policial si éste se niega a ceder.

Una de las características que presenta el Síndrome de Diógenes es que cuando son dos las personas de edad avanzada, uno de ellos puede arrastrar al otro a esta situación. “Se puede inducir a una persona”, afirma el doctor García Bernardo. “Por lo general el otro no se puede resistir. A veces hay que separarlos después de que se ha hecho la intervención sanitaria”, añade.

El perfil del afectado se corresponde con una persona de más de 65 años, pero contrario a lo que se pudiera pensar, no necesariamente se trata de personas de baja condición social o económica. “No tiene nada que ver con lo que antes se tuviera ni con lo brillante que la persona fuera. Existe más bien cierta asociación con la soledad”, explica Jerónimo Sáiz. En ello coincide Javier Gómez Pavón: “la posición socioeconómica no protege de su aparición, ya que también se da en casos de personas con títulos universitarios, con un alto nivel económico y carreras profesionales brillantes”.

El tratamiento del Síndrome de Diógenes requiere un “abordaje en dos sentidos”. Por un lado, indica el especialista Gómez Pavón, es indispensable un diagnóstico para saber cuál es la patología de base que genera este comportamiento.
El otro aspecto es la atención social, que supone atender las necesidades de vivienda e higiene del afectado. Se necesita, insiste el médico, un seguimiento conjunto de los servicios sociales, pues se trata de personas con alto número de comorbilidad (enfermedades acompañantes y alteraciones del oído o inclusive nutricionales). El seguimiento es fundamental, pues una vez que el mayor regresa a su domicilio se puede repetir el síndrome. “Pueden aparecer otros brotes, pero cuando hay algún enganche social suele ser más fácil”, añade García Bernardo. “Estamos ante un síndrome heterogéneo. Y el pronóstico es sombrío por el deterioro mental que ya se ha producido. Por eso es fundamental procurar que estas personas estén bien atendidas”, opina Jerónimo Sáiz.

Entre los consejos que dan los especialistas está el que familiares, vecinos y amigos vigilen a sus mayores si viven solos, especialmente si observan algún elemento de riesgo, como los comportamientos huraños o el aislamiento voluntario.

Desde la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología se exige la correcta atención sanitaria de los mayores. “Hoy en día los ancianos, especialmente los más vulnerables, de más edad, son atendidos por una red sanitaria que no es especializada para la atención de esos pacientes, lo que motiva una atención inadecuada y un aumento del gasto sanitario y social”.



Saludos Cordiales


Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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miércoles, marzo 08, 2006

Nuevo parche transdermico contra el Parkinson

Se comercializará en España en las próximas semanas un parche transdérmico para el Parkinson


Schwarz Pharma acaba de anunciar que la Agencia Europea para el Medicamento (EMEA, en sus siglas en inglés) ha dado su aprobación para la comercialización de Neupro (parche trans-dérmico de rotigotina) para el tratamiento en monoterapia de la enfermedad de Parkinson. En diciembre de 2005, el Comité de Medicamentos de Uso Humano (CHMP, en sus siglas en inglés) de la EMEA ya había adoptado una opinión positiva recomendando la autorización para la comercialización de Neupro. Tras esta aprobación, Schwarz Pharma podrá comercializar Neupro en los 25 países de la Unión Europea (UE), así como en Islandia, Liechtenstein y Noruega.

Neupro, cuyo principio activo es la rotigotina, es un agonista dopaminérgico no ergolínico formulado como sistema de liberación en forma de parche. El parche se aplica en la piel una vez al día y proporciona rotigotina de forma continua al organismo durante 24 horas. A finales de 2003 se completaron los estudios clínicos internacionales con pacientes en fases iniciales de la enfermedad de Parkinson. Más de 1500 pacientes con esta enfermedad fueron tratados con parches transdérmicos de rotigotina en 15 ensayos clínicos. Rotigotina mostró eficacia y seguridad en la enfermedad de Parkinson Inicial y potenciales beneficios a largo plazo. Este fármaco tiene un prometedor perfil de receptores, un rápido metabolismo y un bajo potencial de interacciones con otros medicamentos. La administración del parche de rotigotina ofrece, además, la comodidad de una única dosis diaria y un fácil manejo.

http://www.azprensa.com/

 

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martes, marzo 07, 2006

La artrosis y la artritis, dos enfermedades de cuidado

Los pacientes que sufren artrosis y artritis, ambas enfermedades reumáticas, requieren de alrededor de 89 mil 100 consultas cada año en El Salvador, según datos del Instituto Salvadoreño del Seguro Social.

La artrosis es la que más molestias ocasiona a los enfermos, con más de 47 mil consultas anuales.

Se trata de un desgaste en las uniones de los huesos, “y aparece con más frecuencia en personas que pasan los 50 años y su prevalecía aumenta con la edad”, afirma Hernán García, especialista en enfermedades reumáticas. El médico asegura que la artrosis altera la vida de hasta un 15% de la población mayor de 50 años, en una proporción similar en hombres y mujeres.


La artrosis, al igual que el resto de las enfermedades reumáticas, entre las que sobresalen la artritis reumatoide, que afecta del 1% al 3% de la población, y la fibromialgia, con un 2% de prevalecía, provoca mucho dolor, síntoma, que, según explica el experto, podría restarle movilidad al paciente.

Por su parte, la artritis reu-matoidea es una inflamación de las articulaciones, y la fibromialgia provoca un dolor gene-ralizado a nivel muscular.


Para evitar que el dolor se convierta en la principal molestia del paciente con artritis, García recomienda a todos los que sufren una enfermedad reumática visitar un especialista que les asesore en materia del medicamento para el dolor y la inflamación que debe tomarse por el resto de la vida, y agrega que los inhibidores de la COX-2, como el medicamento llamado Celebra, son una muy buena opción para aliviar al paciente artrítico.


De las actuales opciones que se encuentran en el mercado, los llamados inhibidores de la COX-2 o antiinflamatorios de nueva generación, son los que producen un menor daño a nivel estomacal, pues actúan directamente sobre las enzimas que provocan la inflamación y el dolor sin eliminar las enzimas que protegen las paredes estomacales.

Actualmente, Celebra, medicamento de Pfizer, es el único inhibidor de la COX-2 aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) que se comercializa, y es el antiinflamatorio que proporciona mayor apego al tratamiento por parte del enfermo, en comparación con antiinflamatorios tradicionales o de vieja generación, conocidos como Alnes, entre los que se encuentran el diclofenaco, naproxeno e ibuprofeno, entre otros.




Saludos afectuosos


Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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