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domingo, marzo 15, 2009

Más del 80 por ciento de las personas mayores padece dolor crónico y la mitad de ellos no lo tiene controlado

Más del 80 por ciento de las personas mayores padece dolor crónico y la mitad de ellos no lo tiene controlado

Así lo ha anunciado el presidente de la Sociedad Española de Medicina Geriátrica, el doctor Jesús Maria López Arrieta, que ha apuntado que “menos de la mitad de estos pacientes no reciben alivio de su dolor, en parte porque se califica como consustancial a la vejez, en parte porque los pacientes no comunican su dolor”

Madrid (13-3-09).- Más del 80 por ciento de las personas mayores padece dolor crónico asociado a enfermedades crónicas prevalentes en los ancianos, como la artrosis o la neuropatía diabética. El problema es, según el presidente de la Sociedad Española de Medicina Geriátrica (SEMEG), el doctor Jesús Maria López Arrieta, que “menos de la mitad de los pacientes mayores no reciben alivio de su dolor, en parte porque se califica como consustancial a la vejez, en parte porque los pacientes no comunican su dolor”.

Como resultado, el paciente mayor no está siendo bien tratado, lo que se traduce en que el dolor persiste en el tiempo. Una cuestión de vital importancia, según López Arrieta, “pues los efectos de infratratar el dolor, independientemente de perpetuar la causa que los produce, es que afecta negativamente a la salud tanto física como psíquica. Por el contrario, los mayores pueden mantenerse activos y productivos si su dolor se calma o al menos se hace soportable”. En este sentido, el presidente de SEMEG ha destacado como importante tomar medidas destinadas a paliar el dolor desde los primeros momentos y no esperar a que la intensidad del dolor haga “insufrible” la situación.

Además, la prevención del dolor está íntimamente ligada a la prevención de las enfermedades que lo provocan. Por tanto, "todas aquellas medidas dirigidas a reducir la aparición de artrosis y osteoporosis serán efectivas en la prevención del dolor así como favorecer la movilidad, la pérdida de peso y promover el ejercicio moderado de acuerdo a las características de cada paciente”, según López Arrieta.

No todos los mayores tienen el mismo grado del dolor. Así, se han registrado diferencias de prevalencia del dolor en el anciano, entre la población institucionalizada y la que vive en su domicilio. Alrededor del 80 por ciento de los pacientes ancianos ingresados en residencias sufren dolor crónico, en cambio, los que viven en un domicilio no refieren padecer tanto dolor. El presidente ha explicado que, según diferentes estudios, "entre un 25 y un 50 por ciento de los mayores que viven en familia presentan dolor; un dolor diario en el 28 por ciento de los casos y un dolor que limite su actividad física en el 17 por ciento".

http://www.azprensa.com/

 

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sábado, marzo 14, 2009

Una de cada tres personas de más de 65 años sufren diverticulitis

Expertos recomiendan iniciar las exploraciones del colon a partir de los cincuenta años, independientemente de que existan antecedentes familiares, para evitar este tipo de inflamaciones

Madrid (13-3-09).- Más de un 30 por ciento de la población de más de 65 años, uno de cada tres, sufre diverticulitis, inflamación en la pared intestinal provocada por el uso y el desgaste regular del colon que a largo plazo puede derivar en cáncer, según asegura un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan (Estados Unidos).

En este sentido, el número de divertículos, que se forman en áreas debilitadas y que sobresalen del revestimiento intestinal, va aumentando a medida que se envejece y, por tanto, aumentan también las posibilidades de que se infecten o sangren, dado que el colon es una zona con un alto componente bacteriano. De hecho, el 65 por ciento de la población de más de 85 tienen divertículos en el colon.

En casos de estreñimiento crónico o más continuado también son más frecuentes ya que estos pacientes deben hacer un esfuerzo considerable para defecar, y la alta presión de estos esfuerzos hace que algunas partes del colon puedan salir hacia fuera.

Por ello, y con el objetivo de distinguir esta patología de otras con una sintomatología parecida, el equipo liderado por la gastroenteróloga de Medicina Interna, Kim Turgeon, recomienda iniciar análisis de detección precoz del cáncer colorrectal a partir de los 50 años, con independencia de que los individuos tengano no antecedentes cancerígenos, pólipos o pérdida de sangre.

La colonoscopia o tipos alternativos de examen tales como un enema de bario o una tomografía computerizada del colon mostrarán la presencia de divertículos y, aunque no estén infectados, es importante mantener saludable el colon y el movimiento intestinal con una dieta de alto contenido en fibra, ejercicio regular, y la ingestión de abundantes líquidos durante el día, señaló Turgeon.

Antiguamente, se recomendaba evitar la ingestión de semillas y frutas secas porque podían atascarse en los divertículos causando diverticulitis, aunque las últimas investigaciones han cuestionado que esto pueda suceder.

http://www.azprensa.com/

 

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lunes, marzo 02, 2009

La vida después de cuidados intensivos

El envejecimiento de la población hace que el ingreso en las unidades de cuidados intensivos sea cada vez más habitual

Un estudio publicado por la revista "Intensive Care Medicine" determina que el ingreso de los ancianos en unidades de cuidados intensivos debe llevarse a cabo más en función de su autonomía y calidad de vida que de la gravedad de la patología subyacente.

* Autor: Por JORDI MONTANER
* Fecha de publicación: 1 de marzo de 2009

El progresivo envejecimiento de la población hace que el ingreso en las unidades de cuidados intensivos (UCI) sea cada vez más frecuente y acapare más recursos humanos y asistenciales. No faltan ocasiones en las que médicos o familiares de ancianos consideran la gravedad de su estado o la misma edad como un factor condicionante de ingreso. Sin embargo, un estudio reciente demuestra que la eficacia de una UCI es siempre mayor en virtud de la autonomía y la calidad de vida del paciente, con independencia de otros factores.

El estudio, llevado a cabo por un equipo del Hospital Clínic de Barcelona y publicado en la revista "Intensive Care Medicine", ha analizado la mortalidad en personas mayores de 65 años sanas y con una vida independiente, tras ser hospitalizadas en la UCI por accidente o enfermedad. "Los resultados demuestran que la autonomía funcional en actividades instrumentales y la calidad de vida previa al ingreso son determinantes de su supervivencia a largo plazo", explican los geriatras Alfons López Soto y Emilio Sacanella, para quienes la autonomía funcional (actividades básicas e instrumentales) y la calidad de vida que los ancianos mantienen con anterioridad al ingreso "son más importantes que la edad para identificar aquellos pacientes con mayores probabilidades de supervivencia".

Ancianos ejemplares

En el estudio han participado 230 ancianos, seleccionados de manera prospectiva, que antes del ingreso vivían en su domicilio y llevaban una vida independiente, sin alteraciones cognitivas. "Se llevó a cabo un seguimiento durante su estancia en el hospital y hasta 18 meses después de ser dados de alta, a fin de conocer la incidencia de mortalidad a corto y largo plazo, y comprobamos que incluso en estos pacientes sanos la admisión no electiva en la UCI se asocia con una elevada mortalidad a largo plazo, que asciende hasta un 55%", explican los especialistas.

Aunque a corto plazo la mortalidad se relacione con la gravedad de la enfermedad aguda que motivó el ingreso, los autores del estudio hallaron que, a largo plazo, los factores predictivos más importantes son la autonomía funcional en actividades cotidianas como la capacidad de cocinar, administrar las propias cuentas o utilizar el transporte público como medio de transporte, y la calidad de vida (grado de satisfacción); mientras que la edad no parece tener un papel relevante en absoluto.

Retos de futuro

"Identificar qué pacientes ancianos tienen las mejores expectativas de supervivencia con buena calidad de vida tras un ingreso en la UCI es ahora un reto de cara al futuro" recalcan los dos expertos, "sobretodo, cuando el envejecimiento de la población, entre otros factores, hace que el ingreso de ancianos en las UCI sea cada vez más frecuente y la disponibilidad de recursos económicos más limitada". En este sentido, los elementos de valoración geriátrica de la función cognitiva, el estado físico y la vida social, aplicando escalas cuantitativas, pueden tener según los especialistas un papel relevante.

Otro reto pendiente es la protocolización, basada en argumentos éticos, del tratamiento a las personas más ancianas y la llamada "limitación del esfuerzo terapéutico", LET, cuestión que hace referencia a retirar o no iniciar un determinado tratamiento por el que no se vayan a generar los beneficios necesarios para el paciente. En el caso de personas mayores de 65 años, la edad puede ser considerada aún como un factor relevante para limitar el esfuerzo terapéutico, no obstante, "ante la duda, debemos barajar todos los recursos necesarios en la atención a un sector poblacional que va en aumento".

Estudios observacionales como el citado tienen por objetivo ofrecer herramientas que ayuden a mejorar la calidad de vida de los pacientes ancianos después de ser dados de alta de una UCI.

La visión del intensivista

Cornel C. Sieber (Alemania) asegura que los ancianos tienen, a igual grado de enfermedad, una respuesta en la UCI comparable a la de los pacientes más jóvenes. De los pacientes octogenarios que en el 2005 pasaron por la UCI que dirige este intensivista, "el 53% vive aún en su casa y un 23% lo hace en un centro geriátrico". Desde el punto de vista económico, Sieber corroboró que "los pacientes suelen consumir muchos más recursos en el último mes de vida y, sobre todo, en las últimas dos semanas".

Puestos a calcular, el intensivista asegura que un día de internamiento en una UCI cuesta alrededor de 2.000 euros, pero subraya que la medicina debe poder brindar siempre la adecuada atención paliativa a los pacientes, y reivindica la importancia y la necesidad de que los ancianos puedan plantear legalmente sus directrices anticipadas o testamento vital. De todos los pacientes que ingresan en una UCI, los ancianos representan dos tercios del total, y algo menos de un tercio lo hace con una edad de más de 70 años.

Para el intensivista noruego Ingvild Saltvedt, del St. Olavs University Hospital, es la propia atención en la UCI la que posibilita que pacientes ancianos eviten la muerte y se vean capaces de regresar a vivir en sus casas. En cambio, la italiana Anette H. Ranhoff sostiene que hay patologías en las que el ingreso de pacientes ancianos en la UCI no requiere discusión, y otras en las que es perfectamente discutible: "los pacientes con un síndrome coronario agudo requieren angioplastia primaria urgente; los pacientes con ictus, por el contrario, pueden evolucionar perfectamente con trombolisis en unidades de ictus, incluso disminuir así su ingreso hospitalario y mejorar los resultados clínicos; para los pacientes con insuficiencia respiratoria, la evidencia demuestra asimismo que el tratamiento no invasivo disminuye la mortalidad y pueden volver antes a casa".

Los pacientes delirantes, con una mala función cognitiva, tienen comprometida su supervivencia y suelen dar pie a una mala recuperación tras el ingreso en UCI. La intensivista suiza Dina Zekry se refiere precisamente a los pacientes ancianos con demencia (enfermedad de Alzheimer) para alertar de que tienen un riesgo de muerte tres veces mayor que los pacientes sin enfermedad de Alzheimer, y que la principal causa de muerte en estos ancianos son las infecciones respiratorias (neumonías). Zekry destaca, asimismo, que el ingreso hospitalario en UCI más habitual de pacientes con Alzheimer suele ser por caídas o por depresión (36%), muy por encima de ancianos de igual edad sin demencia (17%).

MACROESTUDIO ITALIANO

Los intensivistas italianos han decidido tomar muy en serio esta ubicación de pacientes ancianos en UCI y han llevado a cabo una revisión exhaustiva de más de 107.000 historias clínicas de pacientes adultos admitidos a una UCI en 150 hospitales de todo el país. El objetivo es establecer los criterios de admisión a este nivel de complejidad y sentar unos elementos de juicio para la toma de decisiones, elaboración de protocolos y perspectivas de desenlace final pata este tipo de pacientes.

El equipo de Antonio Galzerano dejó sentado tras esta revisión que los criterios de internación suelen ser más claros desde el punto de vista clínico que desde la perspectiva bioética o que la toma de decisiones bioéticas involucra una serie de elementos de muy diverso orden que tienen una mayor complejidad en los ancianos (admitiendo que la revisión de la bibliografía médica al respecto es controvertida a la hora de asignar determinadas conductas médicas en función de la edad del paciente).

Además, de la revisión también se desprende que la edad sí es un factor de riesgo independiente de mortalidad a corto plazo, que la gravedad de la enfermedad que motivó el ingreso en UCI es un factor de riesgo de mortalidad que se ha de tener en cuenta a largo plazo y que la utilización de ventilación mecánica en pacientes de más de 75 años es un factor de riesgo de mortalidad adicional. Así, a la vista de los datos, el experto insiste que "la edad del paciente no suele ser un factor determinante para la definición de los criterios de inclusión, tratamiento o exclusión de una UCI".

http://www.consumer.es/

 

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