Archive for May, 2010


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Investigadores señalan que tanto el ejercicio como el tratamiento de la hipertensión podrían ayudar

MARTES, 18 de mayo (HealthDay News/DrTango) — La presión arterial alta puede alterar el flujo sanguíneo en el cerebro y conducir a caídas entre las personas mayores, según plantea una investigación reciente.

Los hallazgos se derivan de una investigación dirigida por la Dra. Farzaneh A. Sorond del Hospital Brigham and Women’s, el Instituto de Investigación del Envejecimiento de Hebrew SeniorLife y la Facultad de medicina de la Harvard en Boston.

Sorond y sus colegas se centraron en 419 hombres y mujeres mayores de 65 años, todos los cuales se sometieron a una monitorización de la velocidad al andar y a pruebas de ultrasonido para medir el flujo sanguíneo cerebral. Todas las personas mayores y sus cuidadores informaron también sobre el número de veces que los participantes se habían caído en los dos años previos.

En la edición del 18 de mayo de Neurology, los autores informaron que las personas mayores que estaban en el 20 por ciento de los participantes que experimentaron los cambios más pequeños en el flujo sanguíneo cerebral eran 70 por ciento más propensos a sufrir caídas que los que estaban en el 20 por ciento de los que tenían los mayores cambios en el flujo sanguíneo cerebral.

En otras palabras, los que tenían la mayor tasa de flujo sanguíneo cerebral cayeron en promedio menos de una vez al año, mientras que los que tenían el menor flujo sanguíneo cayeron cerca de 1.5 veces al año.

“A los 60 años, el 85 por ciento de las personas tienen una capacidad normal para caminar”, apuntó Sorond en el comunicado de prensa. “Sin embargo, a los 85 años, apenas el 18 por ciento de las personas mayores puede caminar con normalidad”.

“Nuestros hallazgos sugieren que podría haber una nueva estrategia de prevención de caídas, tales como ejercicio diario y tratamientos para la presión arterial, ya que la presión arterial afecta el flujo sanguíneo en el cerebro y podría causar caídas”, agregó.

En Estados Unidos, las caídas accidentales son las responsables de que se produzcan 1.8 millones de visitas a las salas de emergencias cada año, y conduce a más de 16,000 muertes, apuntaron los investigadores.

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Con el ejercicio a largo plazo, ochenta años no son nada

Written by tercera edad on Friday, May 14th, 2010 in Adulto Mayor.

Los adultos mayores encuentran que pueden conservar su fuerza y flexibilidad, y que se reducen los riesgos cardiacos

Por Jenifer Goodwin
Reportero de Healthday

MARTES, 11 de mayo (HealthDay News/DrTango) — En 1977, Jimmy Carter era presidente, Encuentros cercanos del tercer tipo se estrenaba en los cines, y todavía se permitía fumar en la mayoría de edificios públicos. Ese fue el año en que Lawrence Golding, que ahora tiene 81 años, profesor de kinesiología de la Universidad de Nevada en Las Vegas, inició una austera clase de ejercicios para hombres, parecida a un entrenamiento militar, los días de semana a la hora del almuerzo, en el campus.

Algunos de esos hombres, que tenían entre 30 y 51 años cuando la clase comenzó, permanecieron en el programa durante más de veinte años. Y hoy en día, disfrutan de los beneficios de ese compromiso.

Tienen el pelo gris y muchos son abuelos, pero tienen niveles de colesterol y triglicéridos mejores que cuando eran más jóvenes, y su capacidad aeróbica, flexibilidad y fuerza no han mostrado los declives que se esperan con la edad.

“Mi definición de envejecimiento es cuando uno no puede hacer físicamente cosas que hacía cuando era años más joven”, señaló Golding, quien dirigió la clase de ejercicios hasta que se canceló hace unos años debido a problemas logísticos con encontrar un lugar para aparcar y reunirse en el campus. “Las personas que se ejercitan con regularidad continúan haciendo las cosas que hacían cuando tenían veinte años”.

Junto con una dieta saludable y permanecer mental y socialmente activo, el ejercicio está emergiendo como una de las maneras claves de evitar la enfermedad crónica, y en general permanecer más sano en la vejez, afirman los expertos.

De hecho, junto a mantener un peso sano, se ha encontrado que el ejercicio es en los hombres el factor más importante para proteger contra la insuficiencia cardiaca, o la pérdida de capacidad de bombeo de sangre que puede llevar a la muerte, según un estudio publicado a mediados de 2009 en la revista Journal of the American Medical Association. Entre los hombres que se ejercitaban cinco o más veces por semana, el once por ciento desarrolló insuficiencia cardiaca, frente al 14 por ciento de los hombres que no hacían ejercicio, encontró el estudio.

La actividad física es igual de importante para las mujeres. Un estudio de 27,000 mujeres con una edad promedio de 55 años encontró que, en el transcurso de once años, las que hacían ejercicio tenían 40 por ciento menos probabilidades de sufrir un ataque cardiaco que las mujeres sedentarias. El estudio fue publicado a finales de 2009 en Circulation.

“El órgano más importante en el cuerpo de una persona mayor son las piernas”, apuntó el Dr. Walter Bortz, profesor de medicina de la Facultad de medicina de la Universidad de Stanford. “Si las piernas permanecen sanas, todo lo demás irá bien. No se caerá ni se romperá la cadera. El corazón permanece sano. No se desarrolla fragilidad. La vida sexual sigue siendo buena, el cerebro permanece bien, y la persona cuesta menos dinero”.

Bortz, que tiene 80 años y ha escrito varios libros sobre el envejecimiento y el ejercicio, terminó el Maratón de Boston el 19 de abril en siete horas y treinta minutos. En cuarenta años, ha corrido cuarenta maratones.

Afirmó que nunca es demasiado tarde para que los adultos mayores comiencen a hacer ejercicio.

“Incluso la gente en su séptima década tiene una tremenda capacidad de mejorar su fuerza, flexibilidad y capacidad aeróbica”, añadió Bortz

Entonces, ¿cuál debe ser la meta de las personas de mediana edad y los adultos mayores? Al menos tres sesiones de ejercicio de treinta minutos por semana, aunque más es mejor, apuntó Bortz. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. recomiendan cinco sesiones por semana.

En la UNLV, Golding dirigía una clase de 45 minutos los días de semana, de septiembre a mayo. No había radio, ni equipo, sólo Golding contando las repeticiones frente a los participantes. Por ejemplo, los miembros experimentados de la clase hacían tres series de 50 sentadillas y tres de 20 flexiones.

Todos los hombres eran blancos, sedentarios, y la mayoría tenía algo de sobrepeso. Mostraron mejoras rápidamente. En el transcurso de dos a tres años, los participantes, independientemente de su edad, tenían un mejor rendimiento promedio en pruebas de flexibilidad, fuerza y aeróbicos que los estudiantes universitarios de primer año, comentó Golding.

Entre los veinte participantes que siguieron yendo a clases (tres veces y media por semana durante más de veinte años), el colesterol de lipoproteína de baja densidad (HDL), la clase mala, se redujo en 27 por ciento tras el primer año, y en 60 por ciento durante los veinte años. El colesterol de lipoproteína de alta densidad (HDL), la clase buena, aumentó en 60 por ciento tras el primer año, y siguió mejorando durante los siguientes 15, según una investigación que apareció en 2009 en la revista Research Quarterly for Exercise and Sport.

El colesterol total (LDL, HDL y otros componentes lípidos) se redujo en casi 18 por ciento tras un año, y en 40 por ciento durante veinte años, encontró el estudio. Los niveles de triglicéridos se redujeron cada año: 23 por ciento tras el primer año, y 61 por ciento durante los veinte.

Los hombres también perdieron un promedio de 27 libras (unos doce kilos), aunque las mejoras en el perfil de colesterol fueron independientes de la pérdida de peso, según el estudio.

Y mientras sudaban juntos, se desarrollaron amistades, y los hombres estaban pendientes si alguien no hacía el esfuerzo y faltaba por un tiempo. “Tras un tiempo, se convirtió en una adicción positiva, y la gente se entristeció cuando cancelamos la clase”, aseguró Golding. “Estos hombres le estaban ganando al proceso de envejecimiento”.

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Aprender a rodar cuando caen ayuda a prevenir fracturas, encuentra un estudio

VIERNES, 23 de abril (HealthDay News/DrTango) — El entrenamiento en artes marciales parece ser una forma segura de enseñar a los pacientes de osteoporosis a reducir el riesgo de lesión cuando sufren caídas, según sugiere un estudio reciente.

Investigadores de los Países Bajos estudiaron los beneficios potenciales del entrenamiento en caídas en seis personas sanas.

“Por razones obvias, no podíamos evaluar esto directamente con pacientes de osteoporosis. Por eso, medimos las fuerzas de impacto sobre la cadera durante los ejercicios de caída de artes marciales en un grupo de adultos jóvenes”, explicó en un comunicado de prensa la investigadora Brenda Groen.

“Según nuestros resultados … creemos que el entrenamiento en caídas sería seguro para personas que sufren de osteoporosis si usan protectores de cadera durante el entrenamiento, hacen los ejercicios de caídas en un colchón grueso y evitan los ejercicios en que se caen hacia delante desde una posición de pie”, comentó.

Se enseñó a los voluntarios del estudio a convertir una caída en un movimiento de balanceo al doblar y girar el torso y el cuello. Estos tipos de movimiento se pueden enseñar a las personas mayores, aseguraron los investigadores.

“Dado que las técnicas de artes marciales reducen las fuerzas de impacto sobre la cadera, y pueden ser aprendidas por las personas mayores, el entrenamiento en artes marciales podría prevenir las fracturas de cadera entre los pacientes de osteoporosis”, concluyó Groen.

El estudio fue publicado en la edición del 21 de abril de la revista BMC Research Notes.

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