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Cómo prevenir y detectar la desnutrición en los adultos mayores

Written by tercera edad on Sunday, July 10th, 2011 in Adulto Mayor.

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Cómo prevenir y detectar la desnutrición en los adultos mayores

Se recomienda reforzar la dieta con alimentos saludables, ricos en proteínas y carbohidratos

Debido al deterioro de las funciones fisiológicas, a los cambios psicológicos (depresión) y a los frecuentes problemas de salud que acompañan a la vejez, el riesgo de desnutrición en el adulto mayor se incrementa considerablemente, explica Fiorella López Lema, nutricionista de la Clínica Internacional.

La desnutrición es un trastorno producido por el desequilibrio entre el aporte de nutrientes (proteínas, grasas, hidratos de carbono o azúcares, vitaminas y minerales) y las necesidades del organismo, que está motivado por múltiples factores: “alimentación inapropiada o como consecuencia de alguna enfermedad subyacente”, señala López.

Otro problema que condiciona la alimentación es la dentadura, ya que los adultos mayores dejan de ingerir proteínas como la carne porque son más duras de masticar y las sustituyen por carbohidratos simples (harinas y fideos) y no carbohidratos tipo granos, que es lo indicado.

Algunos signos de que el adulto mayor no está bien nutrido son: notoria pérdida de peso, de masa muscular y de tejido adiposo, palidez, piel seca y escamosa, fisuras en los labios, erupciones en la lengua, espasmos en manos y pies, cansancio, somnolencia, y en ocasiones depresión.

Sin embargo, para López, la deficiente nutrición puede superarse si se mejora los aportes de proteínas, fibras, carbohidratos y grasas con el consumo de alimentos fáciles de masticar y digerir. Así por ejemplo, una opción ideal es el consumo de pescado ya que es una carne suave y contiene omega 3, que además de sus propiedades cardiovasculares, ayuda a aliviar algunos problemas como la depresión.

Aunque la necesidad energética es menor que cuando se era joven, se recomienda que la ingesta de proteínas en los adultos mayores se mantenga en los mismos niveles que en años anteriores.

PARA TENER EN CUENTA

El primer paso frente a la desnutrición en los adultos mayores es el tratamiento de las enfermedades subyacentes. La alimentación puede ser reforzada con algún suplemento nutricional. Revise frecuentemente el estado de los dientes o de la prótesis dental del paciente.

elcomercio.pe

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Claves para la salud bucal del adulto mayor

Written by tercera edad on Saturday, June 4th, 2011 in Adulto Mayor.

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Claves para la salud bucal del adulto mayor

Especialistas del Ministerio de Salud, recomendaron el auto cuidado como medio para mantener la integridad de la cavidad bucal y una visita al médico odontólogo cada seis meses.

El adulto mayor puede presentar muchas enfermedades bucales como por ejemplo las caries, la enfermedad periodontal e inclusive el cáncer oral, siendo la más destacada la enfermedad periodontal, cuya infección ataca las encías y el hueso que mantiene sus dientes en su lugar.

En ese sentido especialistas del Ministerio de Salud, recomendaron el auto cuidado como medio para mantener la integridad de la cavidad bucal y una visita al médico odontólogo cada seis meses.

Asimismo, reforzar las técnicas de higiene bucal que incluyen el uso del cepillo dental con cerdas suaves, pastas dentales con fluoruros, el uso del hilo dental y los enjuagues bucales que son muy recomendables cuando se trata del auto cuidado del adulto mayor.

Por otro lado, los especialistas resaltaron que el adulto mayor de por sí, sufre muchos cambios que le ocasionan muchas molestias. Estos cambios pueden ser la pérdida de hueso alveolar, la movilidad dental, disminución del gusto, los cuales provocan la disminución del apetito y en consecuencia la baja de peso e inclusive anemias.

Detallaron que los lugares más comunes en los que se desarrolla el cáncer oral son la lengua, los labios y el piso de la boca. El uso de tabaco, especialmente combinado con el alcohol, es la causa principal de este tipo de cáncer. El cáncer oral suele comenzar en forma de una mancha o ampolla pequeña e inadvertida, blanca o roja, en cualquier lugar de la boca.

En cuanto al uso de las prótesis dentales, el adulto mayor debe comer pequeñas cantidades de alimentos blandos, en forma de pequeños bocados y masticando bien. Durante este periodo no son recomendables los alimentos duros o pegajosos.

Asimismo, debe limpiar la prótesis o cepillarla tres veces al día después del desayuno, almuerzo y comida con un champú o jabón de mano, y evitar el uso de pasta dental o detergente para luego frotar meticulosamente con un cepillo y enjuagar con agua a chorro.

rpp.com.pe

Fotos de Colección

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La combinación de dieta y ejercicio parece funcionar mejor para los adultos mayores obesos

Hacer ambas cosas ayuda a perder peso y aumenta el vigor, pero el ejercicio por sí mismo no es suficiente para perder peso, según un estudio

Por Randy Dotinga
Reportera de Healthday

MIÉRCOLES, 30 de marzo (HealthDay News/HolaDoctor) — Una combinación de dieta y ejercicio puede ayudar a los adultos mayores obesos a mantenerse en forma mucho mejor que con una sola de las dos estrategias, según informaron los investigadores el miércoles.

El hallazgo podría sonar obvio, pero el autor líder del nuevo estudio aseguró que anteriormente no se había comprobado entre los mayores de 65.

De hecho, a algunos médicos les preocupa recomendar cambios en la dieta y ejercicio a las personas de mayor edad por temor a que esa pérdida de peso les haga perder masa muscular y ósea, lo que incrementaría su fragilidad, según el geriatra Dr. Dennis T. Villareal, cuyo estudio aparece publicado en la edición del 31 de marzo de la New England Journal of Medicine.

Sin embargo, los hallazgos sugieren que las personas de mayor edad, con aprobación de un médico, deben combinar la dieta y la gestión del peso “para mejorar su función física y calidad de vida, además de retrasar su necesidad de ser institucionalizados”, aseguró Villareal.

Al menos el 20 por ciento de los adultos mayores son obesos, un paso por encima de tener simplemente algo de exceso de peso, cifra que aumentará con el envejecimiento de los nacidos después de la Segunda Guerra Mundial, agregó Villareal. Actualmente es jefe de geriatría del Centro Médico de VA de Nuevo México, aunque comenzó la investigación cuando estaba en la Facultad de medicina de la Universidad de Washington en San Luis.

En el ensayo de un año, Villareal y sus colegas le dieron seguimiento a la salud de 93 personas obesas de 65 años o mayores. Los participantes fueron asignados a uno de cuatro grupos: Algunos participaron en una rutina de ejercicios de noventa minutos (que incluía estiramiento, actividad aeróbica y entrenamiento en máquinas con pesas) tres veces a la semana. Otros redujeron sus dietas en entre 500 y 700 calorías diarias, más o menos el equivalente a un par de porciones de cereal bajo en azúcar con leche descremada. El tercer grupo hizo dieta y ejercicio, mientras que el cuarto, como control, no participó en ninguno de los programas.

Los que hicieron dieta y ejercicio lograron los mejores resultados y perdieron el nueve por ciento de su peso sin perder masa corporal magra, incrementaron su consumo de oxígeno y mejoraron su fuerza y su equilibrio. El grupo de solo dieta perdió el diez por ciento de su peso, pero no logró mejorías físicas similares.

Además, el grupo de ejercicio, junto con el grupo de control, no perdió peso.

No sorprende que los que solo hicieron ejercicio no perdieran peso, señaló VIllareal. “Existe el mito de que el ejercicio funciona para perder peso”, dijo, y agregó que debe ser intenso para que así sea.

En general, los investigadores informaron en su estudio que la dieta o el ejercicio por sí mismos sí mejoraron la función física en cerca de 12 y 15 por ciento, respectivamente. Pero combinarlos mejoró el desempeño físico general en 21 por ciento.

Eso es importante porque “la obesidad exacerba la reducción en la función física relacionada con el envejecimiento, que causa fragilidad, reduce la calidad de vida y causa aumentos en las admisiones a hogares para ancianos”, anotaron en el estudio.

Los hallazgos tienen sentido, aseguró Alice H. Lichtenstein, directora del Laboratorio de nutrición cardiovascular del Centro de Investigación sobre la Nutrición Humana Jean Mayer del USDA de la Universidad de Tuft. “Impresiona que lograran que la gente cumpliera con la dieta y realizara actividad física”, agregó.

healthfinder.gov

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Tener una vida social muy activa podría mantener a raya la discapacidad en los mayores

Un estudio halla que los que participan en actividades son más capaces de seguir cuidando de sí mismos

LUNES, 21 de febrero (HealthDay News/HolaDoctor) — Los adultos mayores que son más activos socialmente tienen menos probabilidades de sufrir de una discapacidad, señalan los investigadores.

El estudio de la Universidad de Rush en Chicago analizó a 954 personas mayores, con una media de edad de 82 años, que no tenían ningún tipo de discapacidad al comienzo del periodo de estudio. Los participantes se sometieron a evaluaciones mentales y físicas anuales y proporcionaron información sobre sus actividades sociales, tales como salir a comer, jugar al bingo, hacer voluntariado, hacer excursiones de un día o de un día para otro y participar en grupos comunitarios.

En comparación con las personas que tenían bajos niveles de actividad social, los que tenían altos niveles de actividad social eran casi el doble de propensos a no tener ninguna discapacidad que supusiera un obstáculo para las actividades de la vida diaria (tales como alimentarse, bañarse, vestirse, usar el baño) y 1.5 veces más propensos a no tener ninguna discapacidad que afectara la movilidad u otras actividades instrumentales de la vida diaria (como usar el teléfono, preparar las comidas y manejar los medicamentos), encontraron los investigadores.

“Se sabe que la actividad social es un componente esencial del envejecimiento saludable, pero ahora tenemos una fuerte evidencia de que también se relaciona con un mejor funcionamiento para la vida diaria y menos discapacidad en la vejez”, señaló el investigador principal James Bryan, estudiante postdoctoral de epidemiología del envejecimiento y la demencia en el Centro Rush para la enfermedad de Alzheimer, en un comunicado de prensa de la universidad.

“Los hallazgos son emocionantes ya que la actividad social es potencialmente un factor de riesgo que puede modificarse para ayudar a los adultos mayores a evitar la carga de la discapacidad”, agregó.

No está claro cómo la actividad social ayuda a prevenir la discapacidad, pero quizá refuerce las redes neuronales y la función musculoesquelética necesaria para mantener la función física, apuntó James.

El estudio aparece en línea como avance de la publicación en la edición impresa de abril de la revista Journal of Gerontology: Medical Sciences.

healthfinder.gov

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Demencia en el anciano e hidrocefalia

Written by tercera edad on Sunday, February 13th, 2011 in Adulto Mayor.

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Demencia en el anciano e hidrocefalia

Dr. José Zanoni Yada – Neurocirujano-neurointervencionista

El tratamiento de la demencia debe ser orientado por neurólogos, psiquiatras, geriatras o internistas. Sin embargo, existen algunos problemas los cuales provocan demencia en el adulto mayor y son competencia del neurocirujano, ya que son operables: la hidrocefalia crónica del adulto y el hematoma subdural crónico.

Antes de hablar de ellos diremos que la demencia es la pérdida de las capacidades intelectuales, incluyendo la memoria, la capacidad de expresarse y comunicarse adecuadamente, de organizar la vida cotidiana y de llevar una vida familiar, laboral y social autónoma. Conduce a un estado de dependencia total y finalmente a la muerte. Constituye un problema de salud pública de primer orden, y va atrás solo después del cáncer y del infarto agudo de miocardio. La demencia en su conjunto afecta a cerca del 5% de las personas de 65 años, incrementándose de forma exponencial según avanza la edad, hasta alcanzar cifras alrededor del 30% a los 85 años, es decir, 3 de cada 10 adultos mayores.

Es preocupante y de esto deriva la necesidad de un diagnóstico precoz, sobre todo cuando existan causas que pueden ser tratadas y corregidas. Cualquiera de nuestros parientes que presente pérdida progresiva de la memoria, confusión, desorientación en el tiempo y el espacio, repetir a cada rato la misma pregunta, perder las cosas, dejarlas o esconderlas en lugares poco usuales, mostrar agitación, inquietud, depresión o nerviosismo, todos son síntomas motivo de consulta con un especialista.

Las causas generales de la demencia son: degenerativas como el Alzheimer, vasculares como en la enfermedad multi-infarto cerebral, infecciosas como la neurosífilis. Pero hay otros problemas que pueden causarla y deben buscarse inicialmente, tales como: hipo o hipertiroidismo, déficit de vitamina B12, insuficiencia hepática o renal y alcoholismo.

Finalmente hablaremos de dos entidades que pueden provocar demencia y si se identifican precozmente pueden ser curadas. La primera es la hidrocefalia crónica del adulto, conocida también como hidrocefalia normotensiva.

En el centro del cerebro existen cavidades llenas de líquido llamadas ventrículos, este líquido normalmente circula dentro y alrededor del cerebro para ser reabsorbido. Cuando este drenaje normal del líquido se obstruye provoca dilatación o aumento del tamaño de los ventrículos y lo que se conoce como hidrocefalia.

Por características propias del adulto mayor esta hidrocefalia provoca tres síntomas fundamentales: incontinencia urinaria, es decir, el anciano moja la cama, trastornos de la marcha, con pérdida progresiva de la autonomía para caminar y finalmente demencia. La segunda enfermedad es conocida como hematoma subdural y no es más que un sangramiento alrededor del cerebro provocado en los ancianos a veces por un golpe leve o caerse de la cama. Esto se da sobre todo en pacientes que están medicados con aspirina o anticoagulantes sanguíneos. En ellos el evento pasa desapercibido y meses después la compresión que provoca ese coágulo o hematoma en el cerebro lleva al paciente a un deterioro drástico de las funciones cerebrales y demencia. Ambas enfermedades pueden ser descubiertas con una tomografía o resonancia cerebral para luego ser operadas pudiendo restaurar completamente la calidad de vida de nuestro ser querido.

laprensagrafica.com

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Los medicamentos para la epilepsia pueden elevar el riesgo de fractura en adultos mayores

Un estudio halla que la probabilidad de fracturas óseas varía según el medicamento específico que se tome

MARTES, 11 de enero (HealthDay News/HolaDoctor) — Un estudio reciente halla que los medicamentos para la epilepsia aumentan el riesgo de fracturas óseas en adultos mayores.

Los investigadores canadienses analizaron los expedientes médicos de 15,792 personas de 50 años en adelante que habían sufrido fracturas no traumáticas entre abril de 1996 y marzo de 2004. Cada persona se comparó con un máximo de tres personas que nunca habían tenido una fractura, para un total de 47,289 personas que sirvieron de controles.

Los investigadores también analizaron el uso de medicamentos para la epilepsia de los participantes, como carbamazepina (Carbatrol, Epitol, Tegretol), clonazepam (Klonopin), etosuximida (Zarontin), gabapentina (Gaborone, Neurontin), fenobarbital (Luminal), fenitoína (Dilantin, Phenytek) y ácido valproico (Depakene, Depakote).

Todos, excepto uno, de los medicamentos se relacionaron con un mayor riesgo de fracturas. El mayor riesgo se observó entre personas que tomaban fenitoína y carbamazepina. El ácido valproico fue el único medicamento que no se relacionó con una mayor probabilidad de fracturas.

Los resultados, que aparecen en la edición de enero de Archives of Neurology, eran similares tanto en las personas que tomaban un medicamento para la epilepsia como los que tomaban más de uno.

“En conclusión, nuestro estudio demuestra que la mayoría de los medicamentos antiepilépticos, menos el ácido valproico, se relacionan con un riesgo elevado de fractura no traumática en adultos de 50 años o más”, escribieron la Dra. Nathalie Jette, del Hospital Foothill de la Universidad de Calgary, y sus colegas en un comunicado de prensa de la revista.

Abogaron porque se sigan realizando más investigaciones sobre los efectos de los medicamentos para la epilepsia en la salud ósea.

healthfinder.gov

http://epilepsia-7.blogspot.com/

Sexualidad en adultos mayores: mitos y realidades

Written by tercera edad on Friday, October 29th, 2010 in Adulto Mayor.

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Sexualidad en adultos mayores: mitos y realidades

Nuestra sociedad, tan apegada a los estereotipos, se empecina en desconocer la realidad y despojar al adulto mayor del derecho al amor y a la sexualidad. Una de las de las creencias habituales es la de suponer que la menopausia lleva a la extinción del deseo sexual, y que la imposibilidad de engendrar en el hombre es sinónimo de impotencia.

El estereotipo entonces indica que ser “viejo” es ser asexuado; sin deseos ni atractivos. “Nos inculcan esto de pequeños, y desde ahí en adelante tenemos pavor a la senectud y a todo lo que ello que ésta conlleva, dice el Dr. Moisés Schapira, Director Médico de Hirsch, Centro de Excelencia para Adultos Mayores y Rehabilitación.

“De la misma manera, creemos que los placeres emocionales y psicológicos de la intimidad, las caricias y el contacto de la proximidad física, los éxtasis del acto sexual o el orgasmo, están reservados a los cuerpos plenos de juventud y a los primeros años de la madurez. Tales imágenes y suposiciones continúan manteniéndose a pesar de la documentación de lo contrario y aún, el creciente reconocimiento de los ancianos, como personas llenas de necesidades, deseos y capacidades asumidas. Una vida sexual normal y rica en experiencias es la garantía para que la actividad sexual se prolongue en la adultez mayor”.

Si bien es frecuente que al envejecer aparezcan limitaciones, producto de cambios fisiológicos y la aparición de enfermedades, los ancianos permanecen como seres sexuales hasta edades avanzadas, y sus deseos y necesidades de afecto continúan vigentes. Como parte del amor, existe la comunicación física, y tanto el hombre como la mujer ancianas son capaces de tenerla y complementar la comunicación espiritual, intelectual y recreativa, con contactos de intimidad, que serán ricos y estimulantes cuando prime el respeto y la espontaneidad.

A pesar de ello, el prejuicio social subsiste, y muchas veces nuestra sociedad contribuye con su cultura al retraimiento, considerando inadmisible y ridícula la sexualidad en edades avanzadas, creando una serie de estereotipos y mitos dentro de la población. Los temores al “que dirán”, la ansiedad por el eventual déficit en el desempeño, los problemas de salud con sus limitaciones físicas asociadas, la baja autoestima, la depresión, entre otros, son algunos de los factores personales que pueden afectar a la expresión sexual.

asteriscos.tv

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