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viernes, febrero 23, 2007

El 35 por ciento de los mayores de 65 años es obeso y otro 43 por ciento tiene sobrepeso


La Sociedad Española de Medicina Geriátrica advierte que, a pesar de estos datos, muchos están desnutridos debido debido a una alimentación con exceso de azúcar y grasas

Redacción, Madrid, (23-02-2007).- Casi el 80 por ciento de los mayores de 65 años padece sobrepeso u obesidad. Concretamente, el 43 por ciento tiene sobrepeso y el 35 por ciento, obesidad. Según asegura la doctora Marta Castro, geriatra del Hospital Universitario de Getafe y miembro de la Sociedad Española de Medicina Geriátrica (SEMEG), este dato es la consecuencia de una mala alimentación durante décadas y no evita, sin embargo, que muchos de estos mayores estén mal nutridos al no seguir una dieta suficientemente variada.

Para hacer una correcta evaluación de la situación del anciano, esta experta apuesta por medir sistemáticamente peso y talla y además determinar su proporción de masa grasa y masa magra, especialmente en pacientes con fragilidad o en los que se vaya a iniciar un tratamiento de la obesidad

La SEMEG advierte que a medida que las personas se van haciendo mayores, la calidad de la alimentación empeora, aunque no de la misma manera sino en función de su tramo de edad. Si durante la vida no se han seguido unas pautas correctas, los problemas se hacen evidentes a los 60-65 años, cuando se siguen comiendo grandes cantidades de alimentos con un fuerte contenido calórico aunque se haya disminuido la actividad física.

“Son personas que generalmente llevan 20 años comiendo productos con mucho azúcar y grasa y a los que resulta complicado cambiar sus hábitos”, explica la doctora Susana Monereo, jefa del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario de Getafe.

Sobrecarga de articulaciones y dificultad de movimiento

Este exceso de peso va mucho más allá de una cuestión estética y a muchos les crea un “enorme” problema difícil de solucionar, cuenta Monereo. Los kilos hacen que se sobrecarguen las articulaciones y duelan, les dificulta la movilidad y eso, a su vez, impide que pierdan peso. Llama la atención que se dé en menor proporción entre los ancianos institucionalizados –en residencias- (21 por ciento de obesos) que entre los que tienen que ocuparse personalmente de su alimentación (36 por ciento), al tomar estos últimos más alimentos preparados.

Paradójicamente, incluso con kilos de más, muchos están mal nutridos y tienen una gran cantidad de masa grasa y poca masa magra, una situación a la que se llega, según cuenta Castro, por llevar una alimentación baja en proteínas. Por eso, esta experta apuesta por personalizar mucho los consejos dietéticos a los ancianos y en un grupo significativo de ellos, evaluar también su composición corporal. Esto se puede hacer de una manera simple con un impedanciómetro -un aparato que mide la velocidad con que pasa la electricidad por el cuerpo del paciente y calcula el porcentaje de músculo y grasa-.

Esta mala nutrición se acentúa después de los 70 años ya que muchos empiezan a tener problemas con la masticación, la deglución o simplemente evitan en lo posible salir a comprar y prepararse la comida por sentirse más torpes. De esta forma, comienzan a tener hábitos como sustituir comidas principales por un vaso de leche con unas galletas, y a diseñar su alimentación con un patrón muy monótono y con grandes déficits.

De manera general estas dos expertas recomiendan comer poco varias veces y llevar una dieta en la que las proteínas supongan un 15 por ciento del total con carnes de cualquier tipo, pescados, huevos y legumbres. Por otro lado, aconsejan no abusar de los lácteos, tomarlos descremados para evitar la grasa y beber en torno a ocho vasos de agua cada día.

Paralelamente, instan a reducir la sal, no olvidar tomar frutas y verduras y vigilar el calcio y la vitamina B12 para evitar la osteoporosis y la anemia. Además recuerdan que una buena alimentación es lo que va a permitir tener músculo, en especial cuando se combina con algo de ejercicio y que no se rompan los huesos, fundamental para tener una buena calidad de vida.

Cambio en la preparación

Sobre este particular, la doctora Monereo subraya la importancia de que los ancianos tomen todos los grupos de alimentos cambiando únicamente su modo de preparación. Así, por ejemplo, propone a los que tengan dificultades para masticar que cuezan tanto las verduras como las frutas. En el caso de la carne, recuerda que si resulta muy dura, se puede sustituir por pescado o huevos.

Esta especialista cree que para los ancianos resultan muy recomendables los guisos tradicionales que llevan un poco de todo: carne guisada, con patata y verdura, legumbres, féculas… “el puchero o guiso que en cada zona tiene ingredientes diferentes. Está cocinado, tiene agua y un aporte de nutrientes muy variado”, cuenta.

Y es que el agua debe ser otro componente fundamental en la dieta de un anciano, hasta el punto de que los especialistas lo consideran un grupo alimenticio más y aconsejan tomar al menos ocho raciones. “Igual que con la edad se pierde la salivación, también se deja de tener sensación de sed y los mayores tienden a no beber agua. Es peligroso porque en situaciones de calor o con fiebre se pueden deshidratar con facilidad”, dice Monereo.

Marta Castro recuerda que la alimentación es fundamental para mantener estabilizados algunos trastornos como la diabetes o la hipertensión, aunque “hay que hacer esos controles con perspectiva y siempre dentro del contexto general marcado por el estado de salud y de independencia funcional del anciano, que es lo que finalmente marcará su expectativa de vida total y activa y por consiguiente, todo su abordaje diagnóstico y terapéutico”.

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sábado, febrero 17, 2007

Los pacientes de mayor edad no deberían retrasar la cirugía de columna, según plantea un estudio

Los pacientes de mayor edad no deberían retrasar la cirugía de columna, según plantea un estudio

Expertos aseguran que los riesgos de complicación aumentan luego de los 69


VIERNES 16 de febrero (HealthDay News/HispaniCare) -- Investigadores estadounidenses aseguran que retrasar la cirugía de reconstrucción de la columna para corregir deformidades como la escoliosis puede aumentar el riesgo de complicaciones quirúrgicas.

El estudio halló que los pacientes mayores de 69 tienen cerca de 9 veces más probabilidades de sufrir complicaciones.

"El estudio señala que esperar demasiado para la cirugía reconstructiva mayor de la columna puede aumentar dramáticamente el riesgo de complicaciones", aseguró en una declaración preparada el Dr. Lawrence G. Lenke, cirujano ortopédico de columna y profesor de cirugía ortopédica de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington, en St. Louis.

"De hecho, a veces esperar demasiado implica que el estado de la enfermedad ha avanzado al punto en el que cualquier solución quirúrgica sería insegura", aseguró Lenke.

Los investigadores evaluaron los efectos de la edad del paciente sobre las complicaciones y resultados para las cirugías mayores de columna. Concluyeron que los pacientes mayores de 60 tenían un índice general de complicación de 37 por ciento y un índice de complicación mayor de 20 por ciento.

"Hallamos que los riesgos mayores relacionados con la reconstrucción compleja y multinivel de la espina dorsal de los pacientes entre 60 y 69 años de edad fueron similares que los de las cirugías menores realizadas en los pacientes del mismo grupo de edad", aseguró en una declaración preparada el Dr. Michael D. Daubs, cirujano ortopédico de columna y profesor asistente de cirugía ortopédica de la Universidad de Utah.

"Pero después de los 69, los riesgos aumentan significativamente para los que se someten a procedimientos complicados, como la corrección de desequilibrio del tronco", señaló Daubs.

Los pacientes que participaron en este estudio habían sufrido dolor relacionado con las deformidades durante años y habían probado opciones no quirúrgicas para la gestión del dolor. La cirugía era su última esperanza.

"El estudio también señala que los pacientes a partir de los 60 años pueden beneficiarse de la cirugía reconstructiva mayor de la columna. Los pacientes de nuestro estudio mostraron mejoras funcionales significativas en el seguimiento a los dos años", aseguró Daubs.

Anotó que los pacientes de deformidades de columna con frecuencia experimentan cambios degenerativos dolorosos entre los 40 y los 60, pero muchos de ellos retrasan someterse a cirugía.

Se esperaba que los hallazgos fueran presentados el viernes en la reunión anual de la American Academy of Orthopaedic Surgeons en San Diego.

http://healthfinder.gov

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sábado, febrero 10, 2007

El 60% de los mayores de 90 años mantiene sus funciones cognitivas intacta


En la actualidad, el 3 por ciento de la población tiene más de 90 años.

Oviedo, 10 febrero 2007 (mpg/AZprensa.com)

Varios estudios revelan que el 60 por ciento de los mayores de 90 años tienen intactas sus funciones cognitivas. Así lo ha dicho el catedrático de Ciencias de la Conducta del Departamento de Medicina de la Universidad de Oviedo, José Antonio Flórez Lozano. Estos datos "desmienten", según el experto, "el estereotipo basado en la ignorancia o desconocimiento científico de que la vejez es una enfermedad".

Flórez explicó que, en la década de los 70, "sólo el 0,3 por ciento de la población tenía más de 90 años, mientras que, en la actualidad, esta cifra se sitúa en el 3 por ciento". En este sentido, alertó de la "necesidad de mejorar la calidad de vida de este sector de la población".

Atendiendo a los datos, el catedrático consideró necesario desarrollar programas que fomenten la actividad de las personas mayores para conservar una vida saludable y presentó, junto a la concejal de Participación Social y Centros Sociales del Ayuntamiento de Oviedo, María Gutiérrez Alonso, el programa 'Envejecimiento activo y feliz. Prevención de las demencias y de la depresión'. Con esta campaña, se incitará a las personas mayores de 65 años del municipio de Oviedo, tanto de la zona urbana como rural, a participar en las charlas y jornadas terapéuticas que se desarrollarán en los centros sociales.

El programa, que tendrá horario de tarde, se centrará en varios talleres, como el de fomento de un envejecimiento activo y saludable para lograr una vida feliz; y la prevención de dos patologías que afectan a ese sector de la población, en especial las demencias y las depresiones.

Flórez explicó también que las demencias, el Alzheimer y las vasculares, son "muy frecuentes entre personas mayores" pero un "alto porcentaje de ellas son susceptibles de prevención". Así, indicó que se registra una incidencia del 12 por ciento de estas patologías y que de ellas el 35 por ciento se pueden prevenir. En lo que se refiere a la depresión, señaló que se asocia a la crisis existencial, a la soledad, y a los estereotipos asociados a la edad. Por eso, apuntó la necesidad de "vencer la impotencia, la desesperanza y el sentimiento de inutilidad, porque la competencia de las personas pasados los 65 años es cada día más notable".

“Es fundamental que los mayores sigan siendo personas con mayúsculas, con dignidad y proyectos, y continúen desempeñando un rol importante dentro de la sociedad", concluyó.

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sábado, febrero 03, 2007

Las fracturas son un peligro real para los hombres de mayor edad


Un estudio reciente señala que una fractura triplica las probabilidades de sufrir otra

MARTES 23 de enero (HealthDay News/HispaniCare) -- Una investigación reciente señala que las mujeres de mayor edad generalmente son más propensas que los hombres a las fracturas, pero en cuanto un hombre sufre al menos una de estas lesiones, la diferencia entre los sexos desaparece.

"Luego de la primera fractura, el riesgo de una segunda fractura se duplica en las mujeres, pero para las hombres, aumenta tres o cuatro veces, por lo que el riesgo absoluto de otra fractura es igual tanto para los hombres como para las mujeres", aseguró Jacqueline Center, autora líder del estudio y directora principal de investigación del Instituto Garvan de investigación médica de Sydney, Australia.

"En otras palabras, el efecto protector de ser hombre sobre el riesgo de fractura se pierde después de la primera", puntualizó.

Center agregó que el mayor riesgo de otra fractura permanecía hasta 10 años luego de la fractura inicial.

Los resultados del estudio aparecen en la edición del 24 al 31 de enero del Journal of the American Medical Association.

Según la American Academy of Orthopaedic Surgeons, las fracturas son causadas con mayor frecuencia por traumas graves. Aún así, Center aseguró en cuanto a las fracturas causadas por traumas de bajo nivel, como caer desde la misma altura de la estatura o menos, que la osteoporosis podría ser la causa.

Para este estudio, el equipo de Sydney examinó datos de 905 mujeres y 337 hombres australianos que habían sufrido fracturas por traumas de bajo nivel. Los participantes del estudio hacían parte de un ensayo prospectivo mayor en desarrollo llamado Dubbo Osteoporosis Epidemiology Study.

El estudio comenzó en 1989 y participaron en él unos 4,000 hombres y mujeres mayores de 60. Para el análisis actual, se usaron datos hasta 2005.

Durante los primeros 10 años después de la fractura inicial, hasta el 60 por ciento de los participantes del estudio había vuelto a experimentar una fractura.

Para las mujeres, el riesgo de otra fractura era 95 por ciento superior que para la inicial. Para los hombres, ese riesgo era 3.5 veces superior que para experimentar una primera fractura.

Según los investigadores, el riesgo absoluto de fractura repetida de las mujeres luego de la primera fractura era igual o superior al de una mujer que fuera 10 años mayor pero que nunca había experimentado una fractura. Para las mujeres, el índice de fractura repetida fue similar al de un hombre 20 años mayor.

Según el estudio, eso significa que un hombre de 60 años que se fractura ahora tiene el mismo riesgo de otra fractura que un hombre de 80 años.

Una menor densidad ósea, una mayor edad y un historial de tabaquismo aumentaron el riesgo de nuevas fracturas para las mujeres, mientras que una baja densidad ósea, una menor actividad física y una menor ingesta de calcio se relacionó con el riesgo de nueva fractura para los hombres.

"Lo más importante que hay que saber es que, luego de prácticamente cualquier fractura inicial de trauma de bajo nivel, el riesgo de otra fractura aumenta significativamente. Para los hombres, el aumento en el riesgo los lleva a un nivel igual que el de las mujeres, por lo que el efecto protector de ser hombre desaparece completamente", agregó Center.

"Luego de la primera fractura, como la que puede suceder por caer o tropezar en la calle, tanto los hombres como las mujeres piensan en osteoporosis y le informan a su médico que han sufrido una fractura. Deben hacerse investigar adecuadamente la afección, por ejemplo con una prueba de densidad ósea y, si aplica, un tratamiento para fortalecer los huesos", continuó Center.

"La mayoría de la gente tiende a pensar que las fracturas de cadera y la osteoporosis son cosas que le suceden a las mujeres. Me sorprendió ver que las cifras eran relativamente iguales para fracturas posteriores. Una de las lecciones de esto es que los hombres no son inmunes a la osteoporosis", comentó el Dr. Michael Kelly, presidente del departamento de cirugía ortopédica del Centro Médico de la Universidad Hackensack en Nueva Jersey.

Aseguró que los hombres que han necesitado tratamiento con esteroides o medicamentos contra el cáncer, así como los fumadores, deben ser especialmente conscientes de que los huesos podrían no ser tan fuertes.

Más información

El National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases tiene consejos sobre la prevención de nuevas fracturas.

Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

(FUENTES: Jacqueline Center, M.B.B.S., Ph.D., senior research officer, Garvan Institute of Medical Research, and senior staff specialist, St. Vincent's Hospital, Sydney, Australia; Michael Kelly, M.D., chairman, department of orthopaedic surgery, Hackensack University Medical Center, N.J.; Jan. 24/31, 2007, Journal of the American Medical Association)

http://healthfinder.gov

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